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El dolor de Gianinna y el silencio en Tigre: Horas decisivas en el juicio por la muerte de Maradona

Entre lágrimas y relatos crudos, la hija del Diez y los primeros testigos en verlo sin vida reconstruyen el abandono de aquel 25 de noviembre. “Nadie se lo merecía, pero mi papá menos que nadie”, sentenció Gianinna.


Hay heridas que el tiempo no logra cerrar, y para la familia de Diego Armando Maradona, cada audiencia es volver a transitar el pasillo de aquella casa en el barrio San Andrés. Este jueves, el nuevo juicio por la muerte del astro del fútbol argentino entra en una etapa de una sensibilidad extrema. Las declaraciones de Gianinna Maradona y de las primeras personas que ingresaron a la habitación de Diego prometen exponer, una vez más, las presuntas negligencias que rodearon su partida.

Desde las 10 de la mañana, el tribunal escuchará tres relatos que, como piezas de un rompecabezas trágico, buscan determinar si la muerte del “Diez” pudo haberse evitado.

El “bulto prominente”: Un relato que estremece

Uno de los testimonios más técnicos, pero a la vez más impactantes, es el del comisario Lucas Farías. Él fue el primer oficial en entrar al lote 45 aquel mediodía fatídico. Su descripción previa ante la Justicia es la base de la acusación: Farías recordó haber visto un “bulto prominente” sobre la cama, una imagen que los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren utilizan para sostener que Diego estaba visiblemente edematizado (hinchado por la retención de líquidos) y que, pese a lo evidente de su estado, nadie movió un dedo para ayudarlo.

A él se suma el médico Juan Carlos Pinto, quien firmó el acta de defunción. Pinto ya ha adelantado en instancias anteriores la desesperación que se vivió en la casa:

“Le dije a Claudia (Villafañe) que había fallecido, pero no querían aceptarlo. Me pedían que lo lleváramos a una clínica cuando el cuerpo ya no tenía actividad eléctrica”.

Gianinna: El peso de una ausencia y la lucha por sanar

Pasado el mediodía, será el turno de Gianinna Maradona. Para ella, testificar no es solo un deber legal, es revivir una oscuridad que la llevó a necesitar ayuda psiquiátrica para “volver a levantarse”. En audiencias pasadas, la hija menor de Diego y Claudia recordó con dolor la última vez que vio a su padre con vida, apenas una semana antes del final.

“Mi papá estaba tirado en la cama sin poder levantarse, estaba muy hinchado… sus ojos no se veían de lo inflamados que estaban”, recordó entre lágrimas. Para Gianinna, lo que más duele no es solo la pérdida, sino la sensación de que a su padre lo manipularon y lo dejaron solo en sus horas más vulnerables.

Justicia en tiempo suplementario

Aunque la audiencia está pactada hasta las 17:00 horas, el tribunal no descarta extender la jornada. El ambiente en los juzgados refleja que esta no es una causa más; es la búsqueda de respuestas para un país que todavía se pregunta cómo el hombre que fue rodeado por multitudes terminó sus días en una soledad tan profunda.

Hoy, la voz de Gianinna y la de aquellos testigos que vieron el último aliento de Diego, intentan ponerle luz a las sombras de aquel 25 de noviembre. Porque, como ella misma dice, el dolor de la pérdida se multiplica cuando queda la sospecha de que el final pudo ser distinto.

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