Tras el incidente de agentes de la CIA en Chihuahua, la Presidenta envía una carta a los estados; “la soberanía no se negocia”, sentencia.
La relación entre México y las agencias de seguridad de Estados Unidos ha entrado en una fase de “cuentas claras”. Este viernes, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que envió una carta formal a todas las gobernadoras y gobernadores del país con un mensaje contundente: cualquier colaboración con organismos extranjeros, como la CIA o la DEA, debe pasar estrictamente por el filtro de la ley federal.
Esta reacción surge tras el polémico accidente en Chihuahua donde dos agentes de la CIA perdieron la vida, un evento que puso bajo la lupa la presencia y el tipo de operativos que realizan agentes foráneos en territorio nacional sin, aparentemente, seguir todos los protocolos de información hacia el Gobierno Central.
La ley “sí o sí”: Los puntos clave de la misiva
Aunque la Presidenta prefirió no leer el documento íntegro en su conferencia matutina, fue muy clara sobre el espíritu de la instrucción enviada a los estados:
- Apego a la Constitución: Cualquier convenio o apoyo en materia de seguridad debe respetar la Ley de Seguridad Nacional.
- Canales oficiales: Los gobernadores tienen la obligación de informar a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) o al Gabinete de Seguridad antes de pactar cualquier acción con agencias de otros países.
- Sin negociaciones debajo de la mesa: Sheinbaum fue enfática al decir que los gobiernos estatales no pueden actuar de forma independiente en temas que comprometan la soberanía del país.
“Tienen que cumplir la ley, sí o sí, porque la soberanía no se negocia”, afirmó la mandataria ante la prensa en Palacio Nacional, asegurando que este principio cuenta con el respaldo del pueblo mexicano.
Un llamado al orden institucional
Este “recordatorio” busca evitar que las administraciones estatales operen por su cuenta en temas de inteligencia o seguridad con gobiernos extranjeros, algo que históricamente ha generado tensiones diplomáticas. Con esta carta, el Gobierno Federal retoma el control de la narrativa de seguridad nacional, dejando claro que, aunque hay disposición para colaborar, las reglas del juego se dictan desde el centro del país y bajo el marco de la ley.













