Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán estarían en pláticas con autoridades tras la caída de sus hermanos y “El Mayo” Zambada.
El imperio de Los Chapitos parece estar cerrando sus filas, pero no para la guerra, sino para la negociación. Según reportes difundidos por Los Angeles Times, los dos hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán que aún permanecen prófugos, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, han mantenido canales de comunicación abiertos con el gobierno de Estados Unidos para explorar una posible entrega pactada.
Este acercamiento no es una sorpresa repentina; fuentes cercanas al caso aseguran que las conversaciones han fluido durante casi un año. Al parecer, ambos líderes esperaron a observar el trato recibido por sus medios hermanos, Ovidio y Joaquín Guzmán López, quienes ya se encuentran bajo custodia estadounidense y han optado por la colaboración con la justicia para evitar cadenas perpetuas.

Un cártel bajo asedio
La presión para los hijos del “Chapo” no solo viene del norte. La facción de Los Chapitos atraviesa uno de sus momentos más críticos debido a tres factores clave:
- La cooperación familiar: La decisión de Ovidio y Joaquín de testificar ha dejado a sus hermanos en una posición de extrema vulnerabilidad.
- La guerra interna: Tras la captura de Ismael “El Mayo” Zambada en 2024, el Cártel de Sinaloa se fracturó en una cruenta batalla por el territorio que ha debilitado la estructura de los Guzmán.
- El escándalo político: Las investigaciones en Nueva York que vinculan al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, con esta facción han intensificado el escrutinio internacional y debilitado sus redes de protección.

De concretarse esta entrega, marcaría un punto de inflexión histórico en la lucha contra el narcotráfico. Mientras que en Culiacán la incertidumbre persiste por la disputa armada, en los tribunales estadounidenses se cocina lo que podría ser el desmantelamiento definitivo de la estructura más mediática del Cártel de Sinaloa. Por ahora, el abogado de la familia, Jeffrey Lichtman, ha guardado silencio, pero los registros judiciales sugieren que el tablero de ajedrez está por moverse de nuevo.














