Madre denuncia omisión de directivos tras golpiza a su hijo en secundaria
Una madre de familia ha alzado la voz contra la Secundaria Número 2 “Lauro Aguirre”, en Tampico, tras la violenta agresión que sufrió su hijo dentro de los baños del plantel. La denunciante relata con impotencia cómo la institución intentó minimizar la gravedad del asunto, llamándola para recoger al menor bajo el pretexto de que “todo estaba bien”, solo para encontrarse con su hijo casi desmayado, con la nariz rota y contusiones craneales. Según su testimonio, los directivos no activaron los protocolos de emergencia ni solicitaron el apoyo de una ambulancia, dejando la salud del estudiante a la deriva en un momento crítico.
La situación se agrava por la falta de seguridad social del menor, lo que obligó a su madre a trasladarlo por sus propios medios al Hospital Canseco. A pesar de la gravedad de las lesiones, denuncia que ninguna autoridad escolar se ha comunicado para mostrar interés por la salud del alumno o para ofrecer apoyo con los gastos médicos derivados de este ataque ocurrido en horario escolar. La madre lamenta que, mientras ella lucha por la recuperación de su hijo, los agresores continúan asistiendo a clases con total normalidad, reflejando una falta de consecuencias que pone en riesgo a toda la comunidad estudiantil.


Esta no sería la primera vez que el estudiante es blanco de ataques; apenas cinco días antes, fue humillado cuando otros compañeros le rompieron el pantalón, incidente que también quedó impune. “No hay director, solo subdirector, pero no hacen nada”, señala la madre, quien teme que la falta de acciones correctivas escale a una tragedia mayor. La exigencia es clara: la expulsión inmediata de los responsables y que la escuela asuma su deber de cuidado, ya que la violencia se ha vuelto una constante tolerada bajo la mirada omisa de los docentes.
Ante la falta de respuesta interna, la madre ha anunciado que acudirá a las autoridades correspondientes para exigir que se haga justicia y se garantice un entorno seguro. No es posible que un centro educativo se convierta en un lugar de peligro y que el personal administrativo prefiera el silencio antes que la protección de sus alumnos. La comunidad de Tampico espera que la Secretaría de Educación tome cartas en el asunto para que la “Lauro Aguirre” deje de ser escenario de impunidad y violencia física contra menores.














