El Índice de Paz revela el alarmante impacto del narcotráfico en ambas entidades
El panorama de la seguridad pública en el país enfrenta una de sus etapas más críticas y complejas en años recientes. El nuevo informe del Índice de Paz México confirma que Colima se ha mantenido, por cuarto año consecutivo, como el estado menos pacífico de toda la República. Esta dolorosa realidad se encuentra directamente ligada a la posición estratégica del puerto de Manzanillo, un punto clave que se disputan las grandes organizaciones criminales. El control de este muelle es codiciado debido a que representa la principal puerta de entrada para los precursores químicos destinados a la fabricación de fentanilo.
La cruenta batalla por este corredor logístico ha desatado una ola de delincuencia extrema que daña profundamente a la sociedad. Los grupos delictivos del Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación son los principales generadores de esta violencia en el estado. Entre los años 2024 y 2025, los delitos relacionados con la delincuencia organizada se dispararon un 43.2 por ciento en territorio colimense. Asimismo, el narcomenudeo creció un 52.8 por ciento, mientras que el delito de robo incrementó un 51.5 por ciento en el mismo periodo.

Este entorno delictivo no solo destruye la tranquilidad social, sino que también debilita gravemente la economía de la región. El reporte de este año destaca que Colima es la entidad con el mayor impacto económico de la violencia en proporción a su Producto Interno Bruto. A pesar de que los homicidios registraron una ligera baja del 22.7 por ciento, esta cifra no fue suficiente para mover al estado de la última posición del ranking. El estudio enfatiza la urgencia de fortalecer las instituciones de justicia locales para recuperar el control de las zonas portuarias.
Por otra parte, el estado de Sinaloa sufrió un desplome histórico en este indicador, cayendo trágicamente del puesto 22 al 31. La entidad norteña se posicionó justo detrás de Colima debido a la grave inestabilidad provocada por los conflictos internos de los cárteles. La fractura definitiva entre las facciones de Los Chapitos y La Mayiza convirtió a Culiacán en un escenario de guerra constante desde finales de 2024. A este escenario se sumó la muerte de Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, ocurrida en febrero de este año 2026.

Las consecuencias de esta ruptura interna dentro del cártel sinaloense han sido devastadoras tanto en vidas humanas como en finanzas. En los primeros meses de este conflicto civil, las autoridades reportaron más de mil 400 homicidios y cerca de dos mil desapariciones forzadas. En el terreno financiero, la Coparmex estatal reportó pérdidas superiores a los 36 mil millones de pesos en el sector privado y la pérdida de 35 mil empleos formales. Además, esta disputa provocó un efecto de derrame violento que afectó gravemente a los estados de Chihuahua, Durango y Baja California.













