Un prototipo que busca revolucionar la movilidad urbana nacional desde Santa Lucía
La reciente presentación del Olinia, el primer vehículo 100% eléctrico diseñado en México por jóvenes talentos del IPN y el Tecnológico Nacional, llega cargada de optimismo oficial. La presidenta Sheinbaum lo exhibió como un estandarte de soberanía tecnológica, enfocado en resolver la movilidad urbana con tres versiones: personal, familiar y de carga.
Sin embargo, detrás de la euforia política surge la duda técnica. Aunque el uso del estándar NACS facilita la compatibilidad, el mercado automotriz es despiadado con los nuevos integrantes. Lograr una integración nacional del 75% para 2030 es un objetivo titánico que requiere una infraestructura industrial que hoy, francamente, todavía está en pañales.

El precio anunciado de 150,000 pesos suena atractivo para el bolsillo del mexicano promedio, siempre y cuando la producción en Puebla no sufra los retrasos habituales de estos proyectos. Prometer eficiencia es sencillo, pero convencer al usuario de que este compacto es capaz de resistir nuestras calles requiere mucho más que discursos.
Mientras esperamos su llegada comercial en 2027, el Olinia se queda en el aire como un prototipo lleno de buenas intenciones. Si el gobierno logra blindar este desarrollo contra la burocracia y la falta de inversión, quizás estemos ante un cambio real; de lo contrario, será otra placa conmemorativa en Santa Lucía.
fotos: Cuarto Oscuro












