El banco prevé continuidad del acuerdo, pero con más presión en temas como migración y seguridad en Norteamérica.
La revisión del T-MEC que comenzará el 1 de julio no solo definirá ajustes comerciales entre los tres países, sino que también podría convertirse en un instrumento de presión para atender temas que van más allá del comercio, según un análisis de JP Morgan.
De acuerdo con el reporte elaborado por especialistas de JP Morgan, el tratado seguirá siendo el principal marco económico de Norteamérica. Sin embargo, advierte que Estados Unidos podría utilizar la relación comercial como una herramienta para influir en asuntos como seguridad, migración y control de cadenas de suministro.
El análisis señala que esta situación podría generar incertidumbre en las decisiones de inversión en los tres países. Aun así, el banco considera que el flujo comercial de la región, valuado en alrededor de 1.5 billones de dólares al año, es un factor clave para mantener la estabilidad del acuerdo.
Ese intercambio representa cerca del 5 por ciento del Producto Interno Bruto de Estados Unidos, lo que vuelve difícil un cambio profundo en el esquema actual. Sectores como el automotriz, la manufactura y la logística dependen de cadenas de suministro que cruzan fronteras de manera constante.

JP Morgan también plantea que lo más probable es la continuidad del modelo trilateral entre México, Estados Unidos y Canadá. La integración económica alcanzada durante más de tres décadas hace complejo un rompimiento del sistema actual, pese a las tensiones políticas o comerciales que puedan surgir.
El informe destaca que las industrias de Norteamérica están altamente conectadas, especialmente en la fabricación de autos y componentes. Estos productos cruzan varias veces las fronteras antes de llegar al consumidor final, lo que refuerza la importancia de mantener reglas estables en la región.













