El regidor de salud, doctor Max Elguezabal, destaca el respaldo científico y la efectividad de los esquemas biológicos
Las vacunas han demostrado ser herramientas fundamentales para prevenir enfermedades severas y reducir los riesgos en la población. La experiencia reciente durante la emergencia sanitaria por COVID-19 reflejó una baja notable en los contagios gracias a la inmunización masiva, respaldada siempre por rigurosas evidencias documentales e investigaciones internacionales.

Aunque persisten dudas en ciertos sectores, las reacciones adversas graves ocurren en una proporción muy baja, aproximadamente de una por cada mil personas. “El beneficio no tiene nada que ver con los problemas que pudieran presentar”, explicó el doctor Max Elguezabal, regidor de salud en Monclova, sobre estos biológicos.
En la ciudad, la mayoría de los ciudadanos comprende el valor real de protegerse y acudir a sus citas. Sin embargo, el escepticismo suele ser más común en adultos mayores. El regidor señaló que únicamente dos o tres de cada cien personas rechazan la aplicación, una cifra significativamente reducida en la localidad.
Inmunizaciones como la del COVID-19 y la influenza llegaron para quedarse de forma permanente en el sector salud. “Son enfermedades que llegaron para quedarse”, afirmó Elguezabal, resaltando que la alta protección comunitaria evita que los contagios actuales escalen hasta convertirse en brotes o epidemias de mayor gravedad.
Las autoridades recomiendan a la población completar el esquema básico nacional en sus hijos y acudir a los centros de salud disponibles. La vacunación constante garantiza mantener defensas altas ante enfermedades de temporada como la influenza y el neumococo, protegiendo así el bienestar de todas las familias de Monclova.













