La siderúrgica busca echar abajo el acuerdo que permite a los acreedores negociar la integración de un consorcio para comprar la unidad productiva; la jueza admitió el recurso, pero la prórroga sigue vigente mientras se resuelve la impugnación.
Altos Hornos de México (AHMSA) abrió un nuevo frente judicial al presentar un recurso de revocación contra el acuerdo del 14 de octubre de 2026, mediante el cual se concedieron 90 días naturales a Banca Afirme, Almacenadora Afirme y Cargill para explorar la conformación de un consorcio interesado en adquirir la unidad productiva de la siderúrgica.
La inconformidad de la empresa ya fue admitida por la jueza del concurso mercantil. El 22 de octubre, el juzgado ordenó dar vista a las partes para que expresen lo que consideren pertinente dentro del plazo legal de tres días. Sin embargo, la admisión del recurso no significa que AHMSA haya ganado la impugnación: la autorización de los 90 días continúa vigente y todavía no existe una resolución de fondo.
El reclamo pone nuevamente bajo presión el proceso de venta de los activos de la acerera, después de que la subasta del 25 de septiembre no avanzara como se esperaba. Ninguno de los postores calificados exhibió íntegramente la garantía de seriedad dentro del plazo concedido, situación que abrió la puerta a una alternativa impulsada por los acreedores garantizados.
Fue entonces cuando el juzgado permitió a Afirme y Cargill explorar la integración de un consorcio para intentar concretar una posible adquisición. Pero AHMSA cuestiona que se otorgue tanto tiempo sin una propuesta concreta que respalde la viabilidad de la operación, especialmente cuando la empresa continúa acumulando costos y el procedimiento de quiebra sigue sin una salida definitiva.
Entre los argumentos de la siderúrgica destaca que no se habría acreditado suficientemente la necesidad de conceder los 90 días. También advierte sobre los gastos de conservación y administración de los activos, así como el riesgo de que estos pierdan valor mientras se prolongan las negociaciones, sin que exista certeza de que finalmente se presente una oferta capaz de concretar la compra.
AHMSA también cuestiona que el mecanismo de integración del consorcio previsto en las bases corresponda a las circunstancias que se presentaron después de la subasta. Estos señalamientos deberán ser analizados por la jueza, quien tendrá que determinar si existen elementos jurídicos para modificar o dejar sin efectos el acuerdo del 14 de octubre.
La autorización establece que las entidades involucradas deberán informar sobre sus avances cada quince días y fija el 14 de enero de 2027 como fecha límite para concluir el periodo concedido. No obstante, el acuerdo no representa una compraventa, no garantiza una oferta vinculante y tampoco adjudica los activos a Afirme o Cargill.
Además, el propio juzgado precisó que las negociaciones no detienen las actuaciones que legalmente puedan continuar y que los acreedores interesados no obtienen un derecho preferente de compra por el simple hecho de contar con ese plazo. En otras palabras, la búsqueda del consorcio no debe convertirse en una razón para mantener paralizado el resto del procedimiento.
El trasfondo de la disputa va mucho más allá de una diferencia entre abogados y acreedores. Para los trabajadores que esperan el pago de sus adeudos, los proveedores que reclaman recursos y los negocios que resienten las consecuencias del cierre, cada nueva prórroga significa más incertidumbre y menos certezas sobre cuándo podría llegar una solución.
La pregunta ahora es si la impugnación de AHMSA logrará modificar el rumbo de las negociaciones o si los 90 días se mantendrán hasta enero. Por el momento, no hay una decisión definitiva y sería incorrecto asegurar que el plazo quedó cancelado. Lo que sí está claro es que la siderúrgica cuestionó judicialmente una espera que considera insuficientemente justificada.
Mientras la jueza analiza los argumentos, el reloj sigue corriendo. Afirme y Cargill tienen tiempo para explorar la integración de un consorcio, pero todavía deben demostrar que esa posibilidad puede traducirse en una operación real. Para AHMSA y quienes esperan una salida a la quiebra, el desafío es evitar que otra fecha límite termine sin resultados concretos.












