Entra en vigor la medida que prohíbe el uso de dispositivos móviles en planteles de educación básica para frenar distracciones y mejorar la convivencia.
Desde las primeras horas de esta jornada académica, las aulas de primaria y secundaria en todo el estado experimentan un cambio drástico. La prohibición del uso de teléfonos celulares entra en vigor oficialmente, obligando a miles de alumnos a guardar la tecnología durante las clases y también los recesos.
La iniciativa busca devolver la atención a los libros y fomentar una convivencia presencial que se había perdido paulatinamente. Profesores y directivos ven con buenos ojos la norma, argumentando que las notificaciones constantes y las redes sociales representaban el principal obstáculo para el aprendizaje efectivo dentro del aula.
Padres de familia expresan opiniones divididas ante la regulación. Aunque coinciden en que beneficia el rendimiento académico de sus hijos, muchos muestran inquietud sobre cómo mantener la comunicación directa en caso de alguna emergencia, por lo que los planteles habilitaron canales telefónicos oficiales de contacto inmediato.
Las autoridades educativas aclararon que la restricción aplica para escuelas públicas y privadas de la entidad. Sin embargo, se contemplan excepciones estrictamente pedagógicas cuando el docente requiera herramientas digitales para una actividad planeada, garantizando así que la tecnología siga siendo un apoyo y no una distracción diaria.
Con esta disposición, Coahuila se suma a las regiones que buscan blindar el espacio escolar frente al uso desmedido de pantallas. El seguimiento será continuo durante los próximos meses para evaluar el impacto real de la medida en las calificaciones y en el ambiente estudiantil de los planteles.













