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Los violentos incidentes en Independiente-Universidad de Chile que obligaron a suspender el partido

La violencia en las tribunas terminó en una batalla campal y la Copa Sudamericana quedó manchada por la barbarie

El partido de vuelta entre Independiente y Universidad de Chile por los octavos de final de la Copa Sudamericana terminó en tragedia deportiva. La parcialidad visitante desató el caos en la tribuna al arrojar butacas, proyectiles y bombas de estruendo, lo que obligó a detener el encuentro en Avellaneda.

Los incidentes comenzaron cuando los hinchas chilenos provocaron destrozos en baños y butacas, transformando todo en armas improvisadas para atacar a la hinchada local ubicada en las bandejas inferiores. Incluso incendiaron asientos, generando un clima insostenible que la policía intentó controlar con un operativo que resultó claramente insuficiente.

Aunque el partido se reanudó brevemente en el segundo tiempo, el árbitro lo interrumpió a los pocos minutos al notar que varios hinchas ingresaban al campo heridos por las agresiones. La tensión escaló aún más cuando la facción disidente de la barra de Independiente irrumpió en la tribuna visitante, desatando una verdadera cacería contra los aficionados chilenos.

Las escenas fueron estremecedoras: hinchas golpeados, desnudados y ensangrentados, mientras otros caían desde la tribuna. El operativo de seguridad, con más de 800 efectivos, brilló por su ausencia en la zona crítica. Finalmente, el encuentro fue suspendido y más de 300 aficionados de la U terminaron detenidos en la ciudad de Buenos Aires.

La Conmebol ya había advertido a la Universidad de Chile por incidentes previos, pero la sanción no impidió nuevos hechos de violencia. Desde el gobierno chileno, el presidente Gabriel Boric condenó la brutalidad y exigió atención inmediata para los heridos, subrayando que “nada justifica un linchamiento”.

El escándalo deja en evidencia la falta de organización, la ferocidad de las barras y un problema que trasciende al fútbol. Lo que debía ser una fiesta internacional terminó convertido en un espectáculo de barbarie, con un partido cancelado y una herida más para la imagen del deporte sudamericano.

Foto: X (Twitter)