El dictamen avanzó tras más de seis horas de debate; ahora seguirá la revisión de más de 500 reservas entre posturas divididas de oficialismo y oposición.
La Cámara de Diputados aprobó en lo general la nueva Ley General de Aguas después de un debate que se prolongó por más de seis horas. El dictamen obtuvo 328 votos a favor, 131 en contra y cinco abstenciones. La iniciativa busca ordenar las concesiones, mejorar el uso del recurso y garantizar su acceso.
Impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, la propuesta pretende regular cómo se usa el agua en actividades productivas y asegurar que llegue a toda la población. Diputados de Morena, PT y PVEM defendieron que la ley respeta concesiones existentes y combate el acaparamiento y el mercado negro que afecta a varias comunidades.
En contraste, legisladores del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano señalaron que la ley da demasiado control al Gobierno y puede tener fines políticos. Para esta etapa se discutirán 529 reservas con 154 oradores. El enfoque central será definir responsabilidades de los tres niveles de gobierno en el uso y manejo del agua.
El dictamen elimina la transmisión de derechos de agua entre particulares y ordena que las concesiones no usadas regresen a la Conagua para redistribuirlas. También crea un Registro Nacional del Agua para mejorar la transparencia y un catálogo de prácticas responsables que deberán cumplir quienes tengan concesiones o asignaciones.
Durante la discusión, el diputado Marcelo de Jesús Torres afirmó que la ley es rígida y carece de presupuesto, pero sí de control político. Laura Ballesteros pidió justicia hídrica, recordando que 20 millones de personas siguen sin acceso al agua. La votación en lo particular continuará hasta la madrugada del jueves.













