El proyecto avanza con baja demanda y críticas, mientras apuesta al transporte de carga
A dos años de su puesta en marcha, el Tren Maya sigue generando debate. Con pocos pasajeros en varias rutas, el proyecto impulsado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador enfrenta cuestionamientos sobre su impacto social y económico, aunque el Gobierno federal sostiene que aún está en una etapa de consolidación.
El tren recorre mil 554 kilómetros a lo largo de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. En este aniversario, organizaciones sociales y ambientales documentaron afectaciones en comunidades cercanas a la vía, tras recorridos para recoger testimonios de habitantes que viven el proyecto en su día a día.

Especialistas y activistas señalan daños ambientales, presión social en comunidades rurales y efectos por la presencia militar en la operación del sistema. También advierten sobre afectaciones al acuífero, cavernas y selva, así como divisiones internas en comunidades que reciben apoyos económicos ligados a programas oficiales.
Pese a las críticas, el Gobierno mantiene que el Tren Maya busca detonar desarrollo regional, diversificar el turismo y mejorar la conectividad. Aunque hoy se centra en pasajeros, la apuesta a largo plazo es el transporte de carga, cuyas obras iniciaron en abril de 2025 como pieza clave para su viabilidad.













