El medicamento ofrece protección prolongada y abre una alternativa distinta mientras no existe una vacuna
Desde que el VIH fue identificado en los años ochenta, la ciencia ha logrado que la infección sea controlable. Sin embargo, evitar nuevos contagios sigue siendo un reto. En ese camino surge el lenacapavir, un medicamento que propone una forma diferente y más práctica de prevenir el virus.

El lenacapavir pertenece a una nueva generación de fármacos que actúan directamente sobre la cápside del VIH, la estructura que protege su material genético. Al unirse a ella, el medicamento impide que el virus entre y se reproduzca dentro de las células, bloqueando su propagación.
Aunque primero se usó en personas que ya vivían con VIH y presentaban resistencia a otros tratamientos, recientemente fue aprobado como profilaxis preexposición. Esto significa que puede utilizarse de forma preventiva en personas con mayor riesgo, sin necesidad de tomar una pastilla diaria.

Uno de sus principales beneficios es su esquema de aplicación: dos inyecciones subcutáneas al año. Este formato facilita el apego al tratamiento, reduce olvidos y brinda mayor discreción, lo que puede ayudar a superar barreras como el estigma o el acceso limitado a servicios de salud.
La Organización Mundial de la Salud considera al lenacapavir una opción prometedora mientras no exista una vacuna contra el VIH. Especialistas coinciden en que este avance representa un paso importante para frenar nuevas infecciones y reforzar la prevención a nivel global.













