Con Raphinha como estandarte y un Clásico cargado de vértigo, el FC Barcelona doblega al Real Madrid y levanta su título número 16 en Arabia Saudita.
El FC Barcelona volvió a escribir una página dorada en su historia al proclamarse campeón de la Supercopa de España, tras imponerse 3-2 al Real Madrid en un duelo incandescente. Bajo el cielo ardiente de Yeda, el conjunto azulgrana reafirmó su hegemonía con carácter, talento y una ambición que no entiende de pausas.
La final fue un torbellino emocional. Raphinha, en estado de gracia, emergió como figura celestial con un doblete que inclinó la balanza, mientras Lewandowski aportó jerarquía en un momento clave. El Real Madrid resistió con orgullo, empujado por un Vinícius eléctrico, pero no le alcanzó para contener la determinación del Barça.

Este triunfo no solo entrega un trofeo, sino que fortalece el relato de un Barcelona dominante y convencido de su destino. Con 16 Supercopas en sus vitrinas, el equipo de Flick abandona Arabia Saudita con la corona bien ajustada, dejando al eterno rival herido en el orgullo, aunque digno en la derrota.













