Tras el cierre del registro de interesados, perfiles de peso nacional e internacional se alistan para la subasta definitiva el próximo 27 de febrero.

La incertidumbre que ha pesado sobre las chimeneas apagadas de Altos Hornos de México (AHMSA) comienza a transformarse en nombres y apellidos. Tras meses de especulaciones, el proceso de quiebra ha entrado en una fase crítica y decisiva: ya sabemos quiénes son los valientes que buscan devolverle la vida al gigante de acero.
El pasado martes 10 de febrero marcó un antes y un después en este calendario de agonía y esperanza. Al cumplirse el plazo legal dictado por el Juzgado Segundo de Concursos Mercantiles, tres grupos inversionistas levantaron la mano formalmente, cumpliendo con la entrega de cartas de intención y documentos de precalificación.
Los protagonistas de la puja
Fuentes cercanas al proceso han confirmado que la terna de aspirantes está compuesta por perfiles con amplia experiencia en el sector financiero y siderúrgico:
- David Martínez (Fintech e Ignition): El influyente empresario regiomontano, conocido por su habilidad para reestructurar deudas complejas, encabeza una de las propuestas más sólidas.
- Daniel Chapman (Argentem Creek Partners): El estratega estadounidense, cuya firma ya ha tenido acercamientos previos con la administración de la empresa, reafirma su interés por tomar el control.
- Efraín Rodríguez (Lanz): Un perfil nacional que conoce las entrañas operativas de la planta, pues en años anteriores realizó trabajos estratégicos para AHMSA a través del molino Steckel.
La cita con el destino: 27 de febrero
El camino hacia la reactivación económica de Monclova y la región centro de Coahuila tiene una fecha marcada en rojo: el próximo 27 de febrero a las 10:00 de la mañana. Ese día, el auditorio del Poder Judicial de la Federación en la Ciudad de México se convertirá en el epicentro de la noticia. La subasta arrancará con una cifra que impone respeto: 1,127 millones de dólares. No es solo una transacción financiera; es la posibilidad real de recuperar miles de empleos y la estabilidad de toda una comunidad que depende del acero.
“Cada documento entregado representa una esperanza de que el silbato de la siderúrgica vuelva a sonar”, comentan allegados al proceso que ven en esta terna una luz al final de un túnel que parecía interminable.













