Representantes de Actinver y RBA Opportunities solicitan formalmente recuperar bienes tras el colapso de la subasta judicial por falta de compradores.
El proceso de concurso mercantil de Altos Hornos de México (AHMSA) registró un giro importante este 27 de febrero. Diversos fiduciarios presentaron solicitudes ante el Juzgado Segundo de Distrito para retomar el control de bienes que estaban sujetos al proceso de venta. Esta reacción legal ocurre inmediatamente después de que la autoridad certificara que no existieron postores interesados en adquirir los activos de la siderúrgica.
Nuria Ledezma Blanchart, apoderada de Banco Actinver, encabezó estas gestiones al ingresar promociones que buscan salvaguardar el patrimonio bajo su administración fiduciaria. La postura de la institución financiera es clara: al no concretarse la enajenación a través de la vía judicial, los activos deben ser desvinculados de la masa concursal para que el fiduciario disponga de ellos conforme a sus propios contratos.
De igual forma, el representante de RBA Opportunities, Jesús Ángel Guerra Méndez, formalizó peticiones bajo los folios 1971 y 1972 con el objetivo de recuperar la posesión de diversos elementos. Los acreedores argumentan que mantener estos bienes retenidos en un proceso que no logra concretar ventas solo genera deterioro y pérdida de valor, por lo que el retiro físico es la prioridad actual.
La Secretaría del Juzgado confirmó la validez de estas solicitudes tras revisar las firmas electrónicas y la personalidad legal de los involucrados. Estos documentos fueron turnados a la Mesa I del juzgado para su análisis detallado. El juez federal ahora tiene la tarea de decidir si autoriza la fragmentación de la masa de bienes, lo que podría reducir significativamente lo que queda de la empresa de Monclova.
Mientras los fiduciarios presionan por sus activos, la defensa de la compañía minera intenta frenar acuerdos previos mediante recursos de revocación. Esta disputa por los restos de la siderúrgica evidencia el agotamiento de la etapa de venta y el inicio de una fase de recuperación individual por parte de los grandes acreedores que ya no confían en el éxito de las subastas públicas.












