Autoridades y trabajadores conmemoran el 18 de marzo, recordando el origen de Pemex y el papel de los obreros en la historia energética del país
El eco de una decisión que marcó el rumbo de México volvió a sentirse al recordarse la expropiación petrolera, un hecho que no solo redefinió la economía nacional, sino que también reflejó el hartazgo de trabajadores frente a condiciones injustas impuestas por compañías extranjeras durante décadas.
El conflicto no surgió de la nada. Durante años, empresas de origen inglés, holandés y estadounidense dominaron la extracción de hidrocarburos, generando tensiones constantes con el Estado mexicano. El petróleo, lejos de ser riqueza compartida, se convirtió en símbolo de desigualdad y disputa por el control nacional.
En agosto de 1936, la creación del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana marcó un antes y un después. Los trabajadores comenzaron a exigir mejores condiciones laborales, lo que derivó en un conflicto directo con las compañías, que se negaron a aceptar nuevas condiciones contractuales.
La negativa empresarial escaló la tensión hasta convertir un problema laboral en un asunto de soberanía. La huelga convocada en 1937 evidenció la fractura entre intereses extranjeros y nacionales, colocando al gobierno en una posición decisiva frente a un escenario que ya trascendía lo económico.
Fue entonces cuando el presidente Lázaro Cárdenas tomó una decisión histórica. El 18 de marzo de 1938, mediante un mensaje radiofónico, anunció la expropiación petrolera, formalizando el control del Estado sobre los recursos energéticos tras la emisión del decreto correspondiente.
Semanas después, el 7 de junio de ese mismo año, nació Petróleos Mexicanos, consolidando el proceso de nacionalización. Sin embargo, la medida provocó reacciones internacionales, incluyendo boicots y amenazas que pusieron a prueba la estabilidad económica y política del país.
A pesar de las presiones externas, México logró sostener su postura, fortaleciendo su identidad nacional y destinando recursos del petróleo a programas sociales e infraestructura. Este episodio sigue siendo un referente sobre el impacto de las decisiones económicas en el desarrollo y la independencia del país.
En el acto conmemorativo, la exposición estuvo a cargo de Diana Fernanda Martínez, trabajadora de Pemex, quien recordó estos hechos ante autoridades municipales, entre ellas el alcalde Carlos Villarreal, así como regidores y directores presentes en la ceremonia cívica.
La ceremonia incluyó honores a la bandera encabezados por la escolta y banda de guerra de la UTRCC, en un evento que no solo evocó el pasado, sino que también invitó a reflexionar sobre el presente y futuro del sector energético en México y su papel en la vida nacional.













