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La resaca financiera: 72% de los mexicanos enfrentan sobreendeudamiento tras las vacaciones

Con una deuda promedio que roza los 200 mil pesos, expertos de Bravo sugieren un plan de cuatro pasos para tomar el control y reducir el estrés que afecta la salud de 7 de cada 10 personas.

El regreso a la rutina después de Semana Santa ha dejado a miles de familias mexicanas con algo más que recuerdos: cuentas por pagar. Según datos de la firma global Bravo, el sobreendeudamiento por una mala administración financiera es una realidad para el 72% de la población, una cifra que suele agravarse tras los periodos vacacionales si no se cuenta con una planificación adecuada.

Una carga que crece año con año

La situación no es menor. El Perfil del Deudor 2025 revela que la deuda promedio de los mexicanos en tarjetas y préstamos alcanzó los 193,198 pesos, lo que representa un incremento del 6.3% respecto al año anterior. Este aumento en la morosidad no solo afecta el bolsillo, sino también la salud física y mental. De acuerdo con la Condusef, el 70% de los mexicanos padece estrés financiero, manifestando síntomas que van desde insomnio hasta problemas gastrointestinales y cambios en la presión arterial.


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Cuatro claves para “limpiar” tus finanzas

Para evitar que el viaje de tus sueños se convierta en una pesadilla a largo plazo, Luis Lucido, experto en deudas de Bravo, sugiere aplicar una estrategia de choque basada en estos cuatro pilares:

  1. Priorizar las deudas “caras”: No todas las deudas son iguales. Es vital atacar primero aquellas tarjetas de crédito o préstamos personales que tengan las tasas de interés más altas. Destinar un poco más del pago mínimo a estas cuentas es la forma más rápida de frenar el crecimiento de los intereses.
  2. Presupuesto de “emergencia” o austeridad: Durante los próximos dos meses, considera recortar los gastos no esenciales. Limitar las salidas a comer o las compras impulsivas liberará un capital que puede ir directo al pago de capital de tus deudas.
  3. Monitoreo constante: No ignores tus estados de cuenta. Revisar periódicamente los saldos y los pagos realizados te permite saber si tu estrategia está funcionando o si necesitas ajustar el cinturón un poco más.
  4. Buscar asesoría y negociar: Si la carga se siente insoportable, el silencio es tu peor enemigo. Contactar a los acreedores para buscar una reestructuración o acercarse a expertos en liquidación de deudas puede ofrecerte un camino personalizado hacia la tranquilidad.

El costo de no planificar

“Una decisión financiera inteligente hoy es la garantía de tranquilidad mañana”, advierte Lucido. La diferencia entre quienes logran recuperarse y quienes caen en la morosidad radica en la capacidad de ver los gastos extra como una oportunidad para reorganizarse, no como un destino inevitable de deudas eternas.

En un contexto donde la inflación y el crédito al consumo mantienen bajo presión a los hogares, la educación financiera se vuelve la herramienta de supervivencia más importante. Darle la vuelta a la deuda es posible, pero requiere disciplina, un presupuesto claro y, sobre todo, la voluntad de enfrentar los números antes de que ellos nos enfrenten a nosotros.