El informe anual del FBI coloca al país solo por debajo de Hong Kong en transferencias fraudulentas; el uso de bancos nacionales para triangular dinero creció un 26% en el último año.
México ha dejado de ser solo un espectador en el mapa del crimen digital para convertirse en un actor protagónico, pero de la peor manera. Según el Internet Crime Report 2025 publicado por el FBI, nuestro país escaló hasta la segunda posición global como destino predilecto para las transferencias derivadas de fraudes en internet. Este fenómeno no solo pone en jaque la ciberseguridad, sino que coloca al sistema bancario nacional bajo la lupa de los organismos internacionales de prevención de lavado de dinero.

Un imán para el capital del engaño
Las cifras son contundentes: durante 2025, México recibió 1,782 transferencias directas de víctimas de estafas, superando a naciones con largo historial de movimientos ilícitos como Vietnam o Indonesia. En la clasificación mundial, solo Hong Kong (con 1,858 operaciones) se mantiene por encima de la infraestructura bancaria mexicana.
Este incremento refleja una sofisticación alarmante en las redes de ciberdelincuentes. Ya no se trata de correos electrónicos mal redactados; ahora se utilizan cuentas nacionales como “nodos de triangulación” para dispersar fondos captados mediante esquemas complejos, antes de que las autoridades puedan rastrear el origen del capital.

El auge de las estafas de inversión y criptomonedas
El informe del FBI detalla que las pérdidas globales por ciberdelitos se dispararon un 26%, superando los 20,800 millones de dólares. José A. Pérez, director de la Rama Cibernética del FBI, puntualizó que el “fraude de inversión” es el motor de esta industria criminal, con un crecimiento del 65%.
Los delincuentes atraen a sus víctimas con falsas promesas de rendimientos en criptomonedas o mediante el compromiso de correos empresariales (BEC). En México, esta tendencia ha generado una presión inédita sobre las instituciones financieras, que se ven utilizadas involuntariamente para canalizar dinero que, eventualmente, se integra a circuitos legales.
México: De intermediario a víctima
La relación de los mexicanos con el ciberdelito es de doble vía. Mientras el país funciona como bóveda para delincuentes internacionales, los propios ciudadanos están denunciando más ataques que nunca.
- Denuncias en aumento: En 2025 se registraron 1,654 quejas desde territorio mexicano ante el IC3 del FBI, un aumento de casi 500 respecto al año previo.
- Posición regional: México es el segundo país con más víctimas en América Latina, solo superado por Brasil.
- Delitos comunes: El phishing, la extorsión digital y los fraudes en comercio electrónico encabezan la lista de reportes.
La respuesta internacional
Ante la escala del problema, el Departamento de Justicia de Estados Unidos, a través del fiscal Todd Blanche, advirtió que las investigaciones se intensificarán en este 2026. Gracias a mecanismos como la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), las autoridades lograron congelar más de 171 millones de dólares en el último año.
Sin embargo, para México el reto es interno. La rapidez de los movimientos digitales y la falta de una regulación más estricta en activos virtuales complican la labor de seguridad. Hoy, el sistema financiero mexicano enfrenta el desafío de limpiar su imagen y fortalecer sus muros antes de que la ciberdelincuencia termine por comprometer la estabilidad de sus transacciones.













