Docentes de la Secundaria 35 Exigen a la Secretaría de Educación Protocolos Más Firmes
Monclova, Coahuila. La Secundaria General N° 35 se encuentra en el centro de un conflicto que enfrenta los derechos del estudiante contra la autoridad del profesorado. Tras un incidente de agresión verbal a un docente, ocurrido hace un mes, el alumno de tercer grado involucrado ha interpuesto un amparo para impedir que el plantel lo expulse.
El titular de Servicios Educativos, Abraham González, confirmó la existencia de este recurso legal, indicando que la Secretaría ya fue notificada. A pesar del proceso legal en curso, González aseguró que las autoridades educativas continuarán aplicando el protocolo correspondiente establecido para manejar este tipo de faltas disciplinarias.
La Voz de la Sección 5: “¡Respeto al Trabajo Docente!”
El hecho ha provocado una airada reacción en la base magisterial. Integrantes de la Sección 5 de maestros han escalado la protesta, colocando una manta en la escuela para hacer pública su exigencia de respeto a la labor docente. Más allá del caso individual, su principal demanda apunta a una urgente modificación de los protocolos de actuación.
Para los profesores, que un alumno recurra al amparo tras una agresión —aunque sea verbal— subraya una falla en el sistema que podría dejar la falta sin la sanción que merece. Buscan mecanismos más contundentes y rápidos que garanticen un ambiente laboral seguro y eviten que la protección legal del menor se convierta en una puerta abierta a la impunidad disciplinaria.
¿Dónde Está el Límite de la Sanción?
El caso en la Secundaria 35 pone en tela de juicio la capacidad real de las escuelas para mantener la disciplina. El amparo, al ser una herramienta constitucional que protege el derecho a la educación, confronta directamente la potestad de la institución para aplicar la máxima sanción: la expulsión.
Este precedente legal podría tener un impacto significativo en toda la región, redefiniendo qué tan lejos pueden llegar los planteles al momento de manejar actos de indisciplina grave. Monclova es testigo de cómo se intenta trazar una línea muy fina entre asegurar la permanencia del estudiante en el sistema y salvaguardar la integridad y autoridad del maestro.













