La caída en la vacunación infantil, impulsada por la desinformación, ha abierto la puerta al regreso de padecimientos como el sarampión, que hoy vuelve a encender alertas en México.
La pandemia de covid-19 dejó una huella que va más allá de lo vivido en hospitales. En muchos hogares se instaló la duda sobre las vacunas. Esa desconfianza provocó que miles de niñas y niños no recibieran ningún biológico, una realidad conocida como “cero dosis”, con consecuencias visibles hoy.
El sarampión, enfermedad que México había logrado controlar desde mediados de los noventa, volvió con fuerza. En el último año se han acumulado miles de casos y Jalisco concentra una parte importante. El problema no es la falta de vacunas, sino la baja asistencia a los centros de salud.

Especialistas advierten que durante la emergencia sanitaria hubo disposición a vacunarse, pero esa actitud cambió. La circulación de información falsa sobre supuestos riesgos debilitó la confianza. Muchos padres dejaron inconclusos los esquemas o nunca los iniciaron, pese a que los biológicos siguen disponibles.
Los datos oficiales reflejan el impacto. Menos de la mitad de las niñas y niños completa su esquema al primer año de vida y la cobertura contra sarampión está lejos del nivel necesario para frenar contagios. Esta ruptura facilita brotes que pudieron evitarse con prevención constante.
Ante este escenario, médicos llaman a retomar la vacunación como un acto de cuidado colectivo. Revisar cartillas, aclarar dudas con personal de salud y completar esquemas es clave. La experiencia reciente muestra que sin confianza y participación social, las enfermedades prevenibles pueden regresar.













