Una noche llena de energía, cercanía y una sorpresa romántica que emocionó a todos
Dua Lipa volvió a México con una fuerza que se sintió desde el primer minuto. Con luces, humo y una vibra eléctrica, la cantante abrió su show en el Estadio GNP ante miles de fans que la recibieron con gritos, cantos y una energía que la acompañó toda la noche.

Con un corsé plateado y rodeada de bailarines, Dua arrancó con “End of an Era” y provocó la primera ola de euforia. Al sonar “Break My Heart”, el estadio se unió como un gran coro y una lluvia de corazones rojos cayó sobre el público, marcando uno de los momentos más intensos del concierto.
Cuando llegó “One Kiss”, el ambiente cambió por completo. El Estadio GNP se convirtió en una pista de baile, con luces que parpadeaban al ritmo del bajo. Los fans no dejaron de brincar y cantar, contagiados por la energía de la británica que no dejó de moverse por todo el escenario.
Tras un cambio de vestuario, Dua apareció con un look brillante que reflejaba cada luz. Sentada, interpretó “Whatcha Doing” con movimientos sensuales, logrando que el público respondiera con gritos y aplausos que llenaron cada rincón del estadio. Era claro que la conexión con la Ciudad de México estaba encendida.
A pesar de las críticas recientes por rechazar un celular en Brasil, en la CDMX la historia fue diferente. Dua tomó cualquier teléfono que le acercaban, grabó videos y saludó a sus fans, mostrando un lado cercano que sorprendió y encantó a todos. La energía era tan alta que la cantante bajó del estrado para estar aún más cerca del público.
El momento más especial llegó con la sorpresa de la noche. Dua explicó que hay canciones que nacen de sueños y que a veces se vuelven realidad. Entonces, con una sonrisa, interpretó “Bésame mucho”, llenando el estadio de emoción y dándole un toque romántico a una noche que ya era inolvidable.













