Entre trámites aduanales y un compromiso con la difusión global, la familia Zambrano y el INBAL garantizan que las obras maestras volverán a exhibirse en suelo mexicano.
El arte, cuando es tan poderoso como el que reunieron Jacques y Natasha Gelman, no conoce fronteras, pero siempre tiene un origen al cual volver. Tras la inquietud de la comunidad cultural por el reciente convenio que cede la gestión de la famosa Colección Gelman a la Fundación Banco Santander en España, ha surgido una certeza que trae tranquilidad: las obras tienen una cita obligatoria con México en el año 2028.
Esta fecha no es arbitraria ni un simple deseo. Se debe a un cruce entre la pasión por el arte y las reglas del SAT. Al tratarse de una “exportación temporal”, las leyes aduaneras permiten que las piezas salgan del país para ser admiradas en el extranjero por un periodo máximo de dos años antes de tener que reingresar a territorio nacional, evitando así que se convierta en una salida definitiva.
Un viaje para que el mundo conozca a México
La familia Zambrano, actual propietaria del acervo, tiene una visión clara: que los cuadros de Frida Kahlo y Diego Rivera se disfruten en los mejores museos del planeta. Sin embargo, recalcan que esto se hace con una responsabilidad inmensa hacia nuestro país.
“La intención es que los cuadros se vean en México y el mundo”, señalan fuentes cercanas al convenio. De hecho, ya se trabaja en un itinerario para que, tras su paso por el extranjero, la colección regrese a los museos mexicanos con una nueva gran exposición.
El mito de la “donación” y la realidad legal
Para entender por qué la colección no se queda permanentemente en manos del Estado, es necesario precisar la historia legal. Aunque mucho se ha debatido, el testamento de Natasha Gelman nunca estipuló una donación al pueblo de México; en su lugar, nombró heredero legítimo a Robert Littman, quien años después vendió el acervo a los Zambrano.
La decisión de que sea Santander quien gestione las obras responde a una cuestión práctica: el mantenimiento, seguro y traslado de piezas como Autorretrato con monos o Vendedora de alcatraces tienen costos altísimos que el INBAL, por sí solo, difícilmente podría cubrir sin sacrificar otros recursos públicos.

Éxito rotundo en el Museo de Arte Moderno
Mientras se planea el futuro internacional de la colección, los mexicanos están aprovechando el presente. La exposición actual, “Relatos modernos”, ha roto récords de asistencia en el Museo de Arte Moderno, recibiendo hasta 12,500 personas en un solo domingo.
Es una oportunidad única para ver de cerca 68 piezas, incluyendo 10 cuadros fundamentales de Frida Kahlo que cuentan con declaratoria patrimonial. Esta respuesta del público confirma que, sin importar quién administre los cuadros, el vínculo emocional entre los mexicanos y su arte sigue más vivo que nunca.
El viaje de la Colección Gelman apenas comienza una nueva etapa, pero el compromiso está firmado: el arte mexicano saldrá a conquistar el mundo, pero su boleto de regreso para 2028 ya está asegurado. Frida y Diego volverán a casa.










