Con la actuación estelar de su sobrino Jaafar Jackson, la película fue recibida con ovaciones y bailes en una gala para 4,000 personas; el filme evita las polémicas judiciales al cerrar su historia en 1988.
Berlín se transformó anoche en el epicentro de la “Michaelmania”. Lo que debía ser una función de cine se convirtió en un evento con la energía de un estadio en vivo. Unas 4,000 personas abarrotaron la sala principal de la capital alemana para presenciar el estreno mundial de la película biográfica de Michael Jackson, en una velada donde las lágrimas, los guantes de lentejuelas y los pasos de moonwalk en los pasillos confirmaron que el legado del artista sigue intacto.

Una experiencia “como de concierto”
“Fue como estar en un concierto”, exclamó Carina Floeth, una de las afortunadas que logró entrar tras ganar un sorteo radial de último minuto. Durante las dos horas de metraje, el público no se limitó a observar: aplaudieron cada coreografía y cantaron los éxitos que marcaron una época.
La interpretación de Jaafar Jackson, sobrino del cantante, ha sido el punto más alto de las críticas iniciales. Su asombroso parecido físico y vocal permitió a los fans revivir momentos icónicos, como la histórica gira de Bad en Londres en 1988, punto donde el largometraje decide poner fin a la narrativa, centrándose en el ascenso artístico y la compleja emancipación de Michael frente a su padre, Joe Jackson.

El blindaje legal: ¿Por qué termina en 1988?
A pesar del entusiasmo, la sombra de las acusaciones de abuso sexual infantil sobrevoló el estreno. Originalmente, se esperaba que la película abordara el impacto de estos juicios, pero la versión final omitió el periodo posterior a 1993.
Según reportes de Variety, casi un tercio de la producción original fue descartado debido a complicaciones legales. Al parecer, los abogados de la herencia de Jackson descubrieron una cláusula en el acuerdo de 1993 con Jordan Chandler (el primer denunciante) que prohíbe cualquier representación o mención del joven en una obra cinematográfica. Ante este impedimento, la producción optó por celebrar la época de oro del artista antes de que comenzaran sus batallas en los tribunales.
Un fin de semana dedicado al ídolo
Para los asistentes, la omisión de los escándalos no empañó la noche. “Sabemos que no es verdad”, comentó Andy Escobar, un fan que viajó desde Houston luciendo una chaqueta bordada al estilo Jackson. Para ellos, la inocencia declarada en el juicio de 2005 es la última palabra.
La celebración en Berlín no termina con los créditos de la película. Durante todo este fin de semana, la ciudad albergará:
- Coloquios: Charlas exclusivas con el equipo de producción y el elenco.
- Exposición: Una muestra de objetos personales y vestuarios de la estrella.
- La gran fiesta: El evento Get on the dance floor, donde se espera que miles de seguidores sigan celebrando al artista semanas antes de que la cinta llegue a los cines de todo el mundo.
Michael Jackson ha vuelto a las pantallas, y si la reacción en Berlín es un adelanto, la película está destinada a ser el fenómeno cultural del 2026.













