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Entre la urgencia y el cuidado: ¿Por qué siguen los delfines en el parque clausurado de Cancún?

La Profepa explica que, tras meses de incertidumbre, la salud de los nueve ejemplares es la única prioridad que frena su traslado a un nuevo hogar.

En las últimas semanas, un video viral despertó la indignación y la tristeza de miles de personas al mostrar a nueve delfines en las instalaciones de un delfinario clausurado en la zona hotelera de Cancún. Ante los señalamientos de abandono, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha roto el silencio para explicar que, aunque el lugar cerró sus puertas desde octubre de 2025, el rescate de estos mamíferos marinos es un proceso mucho más delicado de lo que parece a simple vista.

Una salud frágil que no admite prisas

La razón por la cual los delfines no han sido trasladados a un nuevo hábitat, a pesar de que han pasado ya seis meses desde la clausura, es dolorosamente sencilla: los ejemplares están enfermos. La dependencia confirmó que algunos de ellos presentan cuadros de gravedad que datan desde antes del cierre del establecimiento.

Mover a un delfín en condiciones críticas no es solo un reto logístico, sino un riesgo mortal. Por ello, la Profepa sostiene que se está siguiendo un estricto protocolo de seguridad biológica. “Moverlos antes de tiempo sería ponerlos en riesgo extremo”, señaló la institución, enfatizando que la prioridad actual es estabilizarlos.


Cuidado diario detrás de las puertas cerradas

Pese a que el parque ya no recibe visitantes, la vida dentro de los estanques continúa bajo una vigilancia que busca ser digna. Según el informe oficial:

  • Atención especializada: Los delfines cuentan con sus entrenadores habituales y médicos veterinarios que los atienden diariamente.
  • Monitoreo del agua: Se realizan análisis permanentes para asegurar que la calidad del líquido sea óptima para su recuperación.
  • Responsabilidad empresarial: Aunque existe un proceso legal contra los dueños del lugar, la ley les obliga a seguir costeando el bienestar y la alimentación de los animales hasta que sean reubicados.

El camino hacia un nuevo comienzo

La Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (Sema) de Quintana Roo también ha intervenido, corroborando que los animales no están desamparados. Sin embargo, la inquietud de la sociedad civil persiste, pues el tiempo corre y el entorno de una instalación clausurada no es el ideal para la recuperación de ninguna especie.

La Profepa fue clara: el traslado solo se concretará cuando el estado de salud de cada delfín lo permita. Mientras tanto, el caso sigue siendo un recordatorio de la enorme responsabilidad que implica el cuidado de la vida silvestre y la necesidad de que la justicia avance tan rápido como la urgencia de estos seres por encontrar la paz. Los nueve de Cancún siguen esperando, pero bajo la promesa de que su próximo viaje será hacia la libertad y la salud.