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La brecha para salir de la pobreza: el ingreso de los hogares pobres ya cubre el 64,4% de sus necesidades

Según datos del Indec al cierre de 2025, la cobertura de los recursos familiares alcanzó su punto más alto desde 2017; sin embargo, el aumento en la cantidad de miembros por hogar pone a prueba la recuperación del salario frente a la inflación.

La economía argentina comienza a mostrar una señal de alivio estadística en uno de sus puntos más sensibles: la distancia que separa a una familia pobre de dejar de serlo. Según el último informe del Indec correspondiente al segundo semestre de 2025, el ingreso total de los hogares en situación de pobreza promedió los $783.493, logrando cubrir el 64,4% del valor de la Canasta Básica Total (CBT). Esta cifra representa el nivel de cobertura más alto registrado desde finales de 2017, marcando una reducción real en la “brecha de pobreza”.

Ingresos que le ganan a la canasta, pero no alcanzan

El fenómeno responde a una dinámica de precios y salarios que parece haber encontrado un respiro. Durante el último semestre de 2025, los ingresos familiares aumentaron un 16,7%, superando el incremento del 14,1% que registró la canasta de pobreza (CBT).

No obstante, la realidad dentro de las casas es más compleja. El estudio revela que los hogares pobres hoy son más numerosos: promedian 3,95 miembros, la proporción más alta en ocho años. Este hacinamiento o crecimiento de los grupos habitacionales implica que, aunque entra más dinero nominalmente, hay más bocas que alimentar y más necesidades que cubrir bajo un mismo techo.


Radiografía de la brecha: ¿Cuánto falta para cruzar la línea?

Para que una familia promedio deje de ser pobre en Argentina, hoy le faltan, en términos generales, poco más de $432.000 mensuales, ya que la canasta básica se ubicó en los $1.216.130.

Puntos clave del informe:

  • Reducción de la brecha: La distancia entre ingresos y gastos bajó al 35,7%, una mejora respecto a los niveles heredados de gestiones anteriores.
  • Indigencia bajo presión: A diferencia de la pobreza general, los hogares indigentes (aquellos que no cubren ni la comida) sufrieron una caída real de sus ingresos del 6,5% en el último año, ensanchando la brecha alimentaria al 51,4%.
  • El factor “Adulto Equivalente”: El Indec utiliza una escala de necesidades energéticas donde, por ejemplo, un varón de 40 años representa “1 unidad”, mientras que un niño de un año representa “0,37”, ajustando así el valor de la canasta a la realidad de cada familia.

El desafío de la indigencia

Mientras que la pobreza parece haber encontrado un piso de recuperación gracias a que los precios de los servicios y bienes no alimentarios bajaron en términos reales, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) sigue siendo el hueso más duro de roer. Los ingresos de las familias más pobres de la escala cayeron un 21% en el último bienio frente a los alimentos, lo que explica por qué la indigencia sigue siendo un núcleo difícil de perforar para la actual política económica.

En definitiva, aunque los números macroeconómicos celebran una cobertura de ingresos no vista en nueve años, la estructura social argentina sigue mostrando cicatrices profundas. Salir de la pobreza ya no parece un objetivo imposible de alcanzar, pero para quienes están en la base de la pirámide (los indigentes), la cima de la canasta alimentaria todavía se percibe demasiado lejana.