Obispo Hilario González Guajardo lidera la manifestación, enfatizando el valor incalculable de la vida desde su concepción hasta el fin natural.
Monclova, Coahuila.— Con un espíritu de fe y una convicción profunda, Monclova fue escenario este sábado de la Marcha por la Mujer y por la Vida, una iniciativa que resuena a nivel nacional y que busca destacar la sacralidad y el valor de la existencia humana en todas sus etapas. La movilización, que ya suma su tercera edición en la Diócesis de Saltillo, concluyó con una misa en el cristo de la Bartola, donde se elevó una oración por la paz de México.



En entrevista, el Obispo Hilario González Guajardo compartió la motivación detrás de este movimiento. “La vida siempre es un don, la vida siempre es una bendición, la vida de todos y cada uno, de todas y cada una, siempre es un valor que hay que promover, que hay que cuidar, que hay que proteger,” afirmó el Obispo. Explicó que diversos movimientos eclesiales y ONGs de la zona se han solidarizado con esta causa que se celebra en distintas fechas a lo largo del país.
A Favor, No en Contra: La Vida como Postura de Fe
Aunque las marchas por la vida suelen ligarse a la oposición contra el aborto, el Obispo González Guajardo fue enfático al establecer la postura de la Iglesia. “Uno de los objetivos es estar a favor de la vida,” corrigió. “Nosotros siempre estaremos a favor de la vida. Es más que andar en contra. No queremos usar el contra, pero es valorar la vida desde su concepción hasta el final natural. Es una postura de nuestra fe cristiana católica y queremos ser más positivos en este aspecto.”
Al ser cuestionado sobre las personas que enfrentan la difícil decisión de interrumpir un embarazo, su mensaje fue de acompañamiento y esperanza: “La propuesta es que nadie tenga que sentirse presionado, con miedo, agredida, etcétera, para terminar con una vida, que las ambas vidas son importantes. La de la mujer, ¿verdad?, que es la que porta esa vida y la vida que se está gestando.”
Un Llamado por la Paz y la Esperanza ante la Desesperación
La coincidencia de la marcha con el Jubileo Mundial de la Espiritualidad Mariana, convocado por el Papa Francisco con una vigilia de oración por la paz, sirvió para ampliar el mensaje. El Obispo subrayó que la paz es un elemento esencial para proteger la vida, pues crea “ambientes de seguridad, ambientes que nos permitan desarrollarnos integralmente.”
Finalmente, el líder religioso abordó la reciente y sensible problemática del suicidio, señalando la necesidad de una pastoral social y de la salud que atienda a quienes atraviesan crisis de sentido. “El mensaje para ellas es: siempre hay esperanza. Siempre hay esperanza,” recalcó, instando a las personas a no recurrir a esta decisión final. El consejo fundamental, dijo, es “platica, abre tu corazón, ponle nombre a lo que traes para que puedas pueda ser acompañado,” en un llamado claro a la comunicación y al apoyo terapéutico.
La participación de la comunidad, aunque no cuantificada con precisión, se valoró más por el testimonio ofrecido que por la cantidad de asistentes, con el objetivo de promover el respeto irrestricto por el valor de la vida humana.













