El ataque sorprendió a empleados y detenidos durante la mañana
El amanecer en Dallas se vio interrumpido por el eco de disparos dirigidos contra las oficinas de ICE ubicadas sobre Stemmons Freeway. Un hombre armado abrió fuego desde un edificio cercano, sembrando el caos entre detenidos y personal. La balacera dejó muertos, heridos y un rastro de miedo prolongado.
Testigos relataron escenas de pánico cuando el atacante, apostado en altura, comenzó a disparar sin advertencia. Varios detenidos cayeron heridos, mientras empleados buscaban refugio tras paredes y escritorios. Minutos después, el silencio se impuso, roto solo por sirenas de patrullas y ambulancias que llegaron para auxiliar a las víctimas.
Las autoridades confirmaron la muerte de al menos dos detenidos y reportaron a otra persona gravemente herida. El atacante fue encontrado sin vida, presuntamente por una herida autoinfligida. Oficiales de policía acordonaron el área mientras se desplegaban equipos tácticos para descartar cualquier otra amenaza en las inmediaciones.
Aún se desconocen las motivaciones del agresor, lo que aumenta la tensión entre empleados y comunidades cercanas. Familias de los detenidos acudieron al lugar buscando información. La tragedia dejó un profundo sentimiento de vulnerabilidad y recordó la fragilidad de la seguridad incluso en espacios custodiados por las autoridades federales.













