El plan buscaría debilitar al gobierno de la isla y generar dependencia financiera de Estados Unidos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, analiza nuevas acciones hacia Cuba, aunque por ahora no contempla una invasión militar. Su estrategia estaría centrada en aumentar la presión económica para provocar cambios políticos en la isla, según versiones de personas cercanas a su gobierno.

El plan se inspira en lo ocurrido en Venezuela tras la captura del mandatario Nicolás Maduro en enero. Después de esa operación, Washington respaldó a una nueva administración encabezada por Delcy Rodríguez, considerada más abierta a colaborar con Estados Unidos.
En el caso cubano, la presión se ha concentrado en el suministro de energía. Estados Unidos busca limitar el combustible que llega al gobierno encabezado por Miguel Díaz‑Canel, mientras permite ventas de combustible al pequeño sector privado para debilitar al Estado y fomentar cambios económicos dentro del país.
También se han mencionado conversaciones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, quien tiene vínculos con sectores militares que controlan parte de la economía cubana. Para algunos en Washington, podría ser una figura capaz de negociar reformas políticas y económicas con apoyo internacional.

El secretario de Estado Marco Rubio y otros aliados del gobierno estadounidense han respaldado una estrategia gradual. La idea sería impulsar una transición política en la isla sin provocar una crisis mayor o una migración masiva hacia Estados Unidos.
Mientras tanto, el gobierno cubano denuncia que estas medidas representan un castigo colectivo para la población. La isla enfrenta problemas económicos y escasez de combustible, situación que mantiene la tensión política entre Estados Unidos y Cuba.













