El caso marca un precedente en Coahuila y abre un debate público y legal sobre la aplicación de esta figura y la protección de la infancia.
En un hecho considerado histórico en Coahuila, una mujer fue vinculada a proceso por el delito de violencia familiar en su modalidad de violencia vicaria. Se trata del primer caso judicializado bajo esta figura en el estado, luego de una audiencia que se prolongó por más de seis horas.
El juez de control determinó que existían elementos suficientes para procesar a Esthela “N”, acusada de ejercer violencia física y psicológica contra sus hijos, así como violencia vicaria en perjuicio de ellos y de su pareja, Johnny Robles, quien presentó la denuncia ante las autoridades.
Tras la resolución, el juzgador concedió un plazo de dos meses para la investigación complementaria, periodo en el que el Ministerio Público deberá reforzar las pruebas. A la salida de la audiencia, Robles afirmó que su lucha busca proteger a la infancia y garantizar el bienestar emocional de los menores.

La defensa de Esthela manifestó su inconformidad con la decisión judicial y adelantó que impugnará la vinculación a proceso. Su abogada sostuvo que existen elementos que sostienen una teoría distinta del caso y cuestionó la valoración de las pruebas presentadas durante la audiencia.
Actualmente, Esthela conserva la guarda y custodia de sus hijos por determinación de un juez familiar. Su defensa señaló que un juez penal no puede modificar esa condición, mientras que la parte denunciante anunció que buscará vías legales para restablecer la convivencia familiar.
Fuera del Centro de Justicia Penal, el caso generó posturas encontradas. Colectivos de padres respaldaron al denunciante, mientras activistas y defensores de derechos humanos apoyaron a Esthela, denunciando un presunto linchamiento social y llamando a que las decisiones judiciales se tomen con equilibrio y sin presión mediática.













