La empresa considera que la propuesta rival es incierta y apuesta por un acuerdo que, dice, ofrece mayor estabilidad y menos obstáculos regulatorios. Warner Bros. Discovery pidió a sus inversionistas rechazar la oferta de compra presentada por Paramount Skydance. En una comunicación formal, la empresa aseguró que la propuesta no ofrece garantías suficientes y que implica riesgos financieros y regulatorios que podrían afectar el futuro del grupo y del mercado audiovisual. La compañía defendió que su acuerdo con Netflix es una alternativa más clara y predecible. Según Warner, no se trata solo del precio por acción, sino de la solidez del proyecto, la estabilidad del financiamiento y la capacidad de sostener el negocio a largo plazo en un entorno cada vez más competitivo.

Aunque Paramount ofrece 30 dólares por acción, frente a los 27.75 planteados por Netflix, Warner sostuvo que el valor real va más allá de la cifra inmediata. En su carta, la junta calificó la propuesta rival como inferior y cargada de incertidumbre, y pidió a los accionistas pensar en el impacto futuro.
La tensión creció cuando Paramount decidió llevar su oferta directamente a los inversionistas, luego de que Warner rechazara varias propuestas previas. Este movimiento, poco habitual, elevó el conflicto entre ambos grupos y dejó abierta la posibilidad de que algunos accionistas opten por el camino contrario al recomendado.
Sobre Netflix, Warner destacó que el acuerdo no incluye la compra de las operaciones de cable, que serán separadas previamente. También subrayó que no depende de fondos soberanos ni de esquemas de financiamiento complejos, elementos que, a su juicio, hacen más sencilla la aprobación del trato.

El debate también ha puesto sobre la mesa el tema de la concentración en el streaming. Críticos advierten que unir activos de Warner con Netflix podría reducir la competencia, mientras que directivos de la plataforma aseguran que la industria ha superado temores similares sin frenar la creatividad ni la innovación.
Más allá de los números, la discusión toca al cine, la televisión y las noticias. Hay dudas sobre el peso de los estrenos en salas, la independencia editorial y el rol de los grandes conglomerados. Cualquiera de las decisiones marcará un cambio profundo en el rumbo del entretenimiento global.













