A pesar de los acuerdos para frenar la inflación, el clima y los costos de transporte han disparado el precio de este básico; la ANTAD asegura que los supermercados están “sacrificando márgenes” para intentar estabilizarlo.
Para cualquier familia mexicana, el jitomate no es un ingrediente opcional; es la base de la salsa, el arroz y el guisado diario. Por eso, encontrarse con etiquetas que superan los 60 pesos por kilo en los supermercados ha generado una mezcla de sorpresa e indignación. Este incremento ocurre incluso cuando existe un pacto nacional para contener los precios de la canasta básica, dejando a muchos preguntándose: ¿qué está pasando en el campo y en las tiendas?
Diego Cossío Barto, presidente de la ANTAD, explicó recientemente que el sector atraviesa una tormenta perfecta de factores. Aunque el compromiso bajo el Programa de Apoyo a la Economía Familiar (PACIC) es mantener el precio entre los 26 y 40 pesos, la realidad del mercado está empujando los costos hacia arriba, obligando a algunas cadenas a “perder dinero o sacrificar margen” con tal de no trasladar todo el golpe al consumidor.

Las razones detrás del alza: Clima e inseguridad
No es solo una cuestión de oferta y demanda; hay factores externos que los productores y comerciantes no pueden controlar. Según los líderes del sector, estas son las causas principales:
- El factor climático: Cosechas tanto en México como en Estados Unidos (específicamente en Florida) se han visto afectadas por fenómenos meteorológicos, reduciendo la disponibilidad del producto. Es lo que llaman un “fenómeno cíclico” que encarece las verduras de temporada.
- Costos logísticos: El aumento en el precio de los combustibles y las casetas ha encarecido el flete.
- Inseguridad: El traslado de mercancías por las carreteras del país sigue siendo un desafío que añade una “prima de riesgo” al costo final que pagamos en caja.

¿Dónde se nota más el aumento?
Es importante destacar que el jitomate que compramos en grandes supermercados como Soriana, Chedraui o La Comer representa solo el 18.4% de las ventas nacionales. El resto se mueve en tianguis y mercados públicos, donde los precios pueden ser aún más volátiles al no estar sujetos estrictamente a los acuerdos corporativos con el Gobierno Federal.
A pesar de las presiones, la ANTAD asegura que se mantiene firme el objetivo de que la canasta básica de 24 productos no supere los 910 pesos. Para lograrlo, las reuniones con las secretarías de Hacienda y Agricultura son constantes, buscando soluciones que protejan el bolsillo de quienes menos tienen.

Un respiro necesario
Mientras los precios se estabilizan, las familias mexicanas han tenido que aplicar su propia “ingeniería financiera” en la cocina, comprando por pieza o buscando alternativas. El compromiso de las autoridades y empresarios sigue bajo la lupa, pues en un país donde el jitomate es identidad, su precio es mucho más que una cifra económica: es un indicador de la tranquilidad en el hogar.
Por ahora, la esperanza está puesta en que las nuevas cosechas y el monitoreo de la Profeco logren que ese “oro rojo” regrese pronto a los niveles que la economía familiar puede soportar.













