El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se prepara para un encuentro decisivo con el representante comercial Jamieson Greer; el objetivo es proteger industrias vitales como la automotriz y el acero frente a la revisión del T-MEC.
En el mundo de los negocios internacionales, las cifras suelen ser frías, pero detrás de cada arancel hay historias de trabajadores, familias y empresas que dependen de que el comercio fluya sin obstáculos. Bajo esta premisa, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, anunció que México llegará a la mesa de negociación con una postura clara y firme frente a Estados Unidos: aranceles cero.
Al concluir la reunión mensual del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Ebrard adelantó que el encuentro con Jamieson Greer, representante de Comercio de EE. UU., será la brújula que defina el camino rumbo a la revisión del T-MEC el próximo 1 de julio. No se trata solo de política, sino de asegurar que sectores como el automotriz, el acero y el aluminio —motores de la economía mexicana— puedan seguir compitiendo con libertad.

Una conversación de “puertas abiertas”
El titular de Economía fue transparente sobre lo que México busca poner sobre la mesa. La prioridad es revertir el impacto de los aranceles de la sección 232, una medida que ha generado preocupación constante entre los empresarios del acero, el aluminio y el sector agropecuario.
“Nuestra postura es que no haya aranceles, que el tratado salga adelante. Vamos a escuchar lo que ellos tienen que decir, pero también a defender lo nuestro”, expresó Ebrard, enfatizando que una región fuerte es aquella que colabora en lugar de imponer barreras.
Mucho más que tratados: Integración regional
Más allá de las tarifas, el plan de México es ambicioso: reemplazar importaciones de otras regiones para que lo que consumimos en Norteamérica se fabrique aquí mismo. Reforzar las cadenas de suministro no solo es una estrategia económica, es una forma de garantizar que los empleos se queden en casa y que la región sea autosuficiente frente a las crisis globales.
Se espera que este diálogo no se quede solo en oficinas técnicas. Hay una alta posibilidad de que Greer se reúna en Palacio Nacional con la presidenta Claudia Sheinbaum, un gesto que Ebrard calificó como una “buena señal” de disposición al diálogo directo al más alto nivel.

La voz de las empresas
Un punto destacable de esta nueva etapa de negociaciones es la inclusión activa del sector privado. El diálogo no es solo de gobierno a gobierno; las empresas mexicanas están viajando a Washington y las estadounidenses están haciendo presencia en México. Esta coordinación busca que los acuerdos no se tomen en el vacío, sino con el pulso real de quienes generan la inversión y el empleo día tras día.
Las sesiones, que comenzarán formalmente el lunes, prometen ser intensas, combinando aspectos técnicos con decisiones políticas de gran calado. En un contexto de presiones externas, México apuesta por la diplomacia y la integración, recordando que, en una economía compartida, lo que beneficia a uno, termina fortaleciendo a toda la región.














