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De héroe a villano en cinco segundos: La expulsión más “loca” de la Sudamericana ocurrió en Brasil

El defensor Diago Giménez protagonizó una secuencia de errores que dejó atónitos a relatores y aficionados: cometió dos faltas consecutivas y recibió dos amarillas en una sola jugada, sentenciando la suerte del Blooming.


En el fútbol solemos decir que un partido puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos, pero lo que vivió Diago Giménez en el estadio Municipal Cicero De Souza Marques superó cualquier guion previsible. En apenas cinco segundos, el zaguero central del Blooming pasó de la intensidad del juego a las duchas, tras protagonizar una de las expulsiones más insólitas que se recuerden en la historia reciente de la Copa Sudamericana.

El contexto lo hacía todo aún más dramático. El conjunto boliviano estaba logrando la hazaña: le ganaba 2-1 al RB Bragantino en su propia casa y jugaba con un hombre más tras la expulsión del brasileño Ignacio Sosa. El sueño de los tres puntos estaba al alcance de la mano, hasta que llegó el minuto 60 y el “corto circuito” de Giménez.

Una ley de la ventaja que terminó en pesadilla

La jugada parece sacada de un video de bloopers. Giménez fue con excesiva dureza contra el atacante Vinicinho. El árbitro paraguayo Carlos Benítez, con buen criterio, aplicó la ley de la ventaja y permitió que la jugada siguiera porque el balón quedó en pies brasileños. Sin embargo, lejos de calmarse, Giménez —que venía con las revoluciones a mil— volvió a lanzarse con agresividad contra Ryan Augusto apenas unos metros más adelante.

El juez no tuvo otra opción: detuvo el juego y, ante la mirada incrédula de sus compañeros, le mostró una tarjeta amarilla por la primera falta y, acto seguido, otra por la segunda. Dos amarillas, una roja y fuera del campo en menos de lo que tarda en despejarse un balón.

“¡Es la roja más insólita que van a ver en el día!”, sentenciaron las redes sociales de ESPN, mientras los comentaristas no lograban dar crédito a la desconexión mental del defensor argentino.

El costo de un error evitable

Para el Blooming, el error fue carísimo. Al quedar 10 contra 10, el orden táctico que los tenía arriba en el marcador se desmoronó. El paraguayo Isidro Pitta aprovechó el desconcierto y, con un doblete a los 64 y 96 minutos, selló la remontada para Bragantino, dejando al cuadro de Santa Cruz de la Sierra con las manos vacías y en el fondo del Grupo H.

Giménez, de 28 años y con pasado en las inferiores de Lanús, vive apenas sus primeros partidos con la camiseta de “La Academia” boliviana. Seguramente, esta noche en Brasil quedará marcada en su memoria como la lección más dura de su carrera: en torneos internacionales, el ímpetu mal dirigido puede destruir en cinco segundos lo que un equipo tardó una hora en construir.

Con este resultado, el grupo queda al rojo vivo con River Plate a la cabeza, mientras Blooming deberá lamerse las heridas y buscar una explicación a una jugada que, más que fútbol, pareció una mala jugada del destino… o de los nervios.

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