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“Parecía un estudiante más”: El casero de la CDMX recuerda al tirador de Teotihuacán

Julio César Jasso vivió apenas tres meses en una casa de estudiantes de la Gustavo A. Madero en 2018; su antiguo casero lo describe como un joven educado que nunca dio problemas.


Detrás de la violencia que sacudió la Zona Arqueológica de Teotihuacán, las investigaciones han comenzado a rastrear los pasos de Julio César Jasso Ramírez, el joven de 27 años identificado como el agresor. El camino llevó a las autoridades a una tranquila cerrada en la alcaldía Gustavo A. Madero, donde hace ocho años, Julio César buscó un refugio temporal para iniciar su vida en la capital.

Ulises Toledo, el dueño de una casa de asistencia para estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN), recuerda perfectamente al joven que llegó desde Tlapa de Comonfort, Guerrero. En aquel entonces, Julio tenía solo 19 años y buscaba un cuarto pequeño para vivir mientras estudiaba. “Lo recuerdo como alguien tranquilo, educado y muy callado; solo salía con su mochila a la escuela”, relató Toledo, quien aún no termina de asimilar cómo aquel inquilino terminó protagonizando una masacre.

El acento que confundió a su casero

Una de las anécdotas que Ulises guarda de aquel encuentro inicial es que, por la forma de hablar del joven, llegó a pensar que era extranjero. “Cuando me preguntó por los cuartos, pensé que era español por su acento. Le pregunté de dónde era y me aclaró que venía de Guerrero”, recordó el casero.

Julio César solo habitó el número 16 de la Cerrada de Plan de San Luis por tres meses. Al ser una zona rodeada de centros educativos como la Escuela Superior de Turismo, su presencia no levantó sospechas; era uno más de los cientos de jóvenes que llegan de otros estados con la meta de superarse.

Un fantasma del pasado

El desconcierto de Ulises Toledo comenzó el lunes por la noche. Aunque había visto las noticias sobre el tiroteo en las pirámides, nunca imaginó que su antiguo inquilino estuviera involucrado. La sospecha surgió cuando personas extrañas comenzaron a merodear el edificio preguntando por un paquete para “Julio César Jasso Ramírez”, lo que alertó a los actuales residentes.

Poco después, agentes de la Fiscalía General de la República llegaron al lugar. Fue en ese momento cuando Ulises revisó sus archivos de 2018 y encontró el contrato y la copia del INE que coincidían con el nombre del tirador. Resultó que Julio César utilizó esa dirección para actualizar sus documentos oficiales, probablemente para tramitar becas o empleos, y nunca cambió el domicilio tras mudarse.

Incertidumbre en la vecindad

Hoy, el ambiente en la Cerrada de Plan de San Luis es de nerviosismo. Los actuales estudiantes, jóvenes que viven solos y alejados de sus familias, se muestran desconcertados por el despliegue policial en una zona donde “todos se conocen”.

Para el casero, el Julio César que él conoció desapareció hace ocho años. “Después de que se fue, jamás volví a saber nada de él. No sabría decirte qué hizo en todo este tiempo”, concluyó Toledo. El misterio de cómo aquel joven “educado y callado” se convirtió en el hombre que abrió fuego en Teotihuacán sigue siendo la gran interrogante que las autoridades intentan resolver.

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