Abogada penalista detecta elementos de coautoría tras el feminicidio en Polanco
El caso de la modelo Carolina Flores Gómez ha dado un giro que pone al viudo, Alejandro Sánchez, bajo la lupa de la justicia. Aunque inicialmente fue señalado como el testigo principal del atroz crimen cometido por su madre, Erika “N”, expertos legales sugieren que su papel podría cambiar drásticamente debido a sus acciones tras los disparos.
La clave del retraso La investigación resalta un punto crítico: Sánchez reportó el feminicidio un día después de que ocurriera. Según la catedrática de la UNAM, Blanca Ivonne Olvera Lezama, este tiempo perdido no solo facilitó la huida de la agresora, sino que eliminó cualquier posibilidad de asistencia médica para Carolina. Bajo el Artículo 22 del Código Penal de la CDMX, prestar ayuda o auxilio al autor de un delito —incluso por omisión o denuncia tardía— se considera una forma de participación.

Evidencias que lo comprometen
- La confesión: El propio Sánchez admitió haber utilizado esas horas para consultar abogados y grabar videos personales antes de llamar a las autoridades.
- El video del crimen: Aunque en la grabación se le ve cuestionando a su madre tras los disparos, el hecho de no retenerla y permitir que abandonara el departamento en Polanco podría interpretarse como una facilitación del escape.
- La postura de la familia: Reyna Gómez Molina, madre de la víctima, exige que no haya impunidad y que todos los involucrados asuman su responsabilidad.
Mientras Erika “N” continúa prófuga, la situación de Alejandro Sánchez pende de un hilo. De iniciarse una investigación formal por coautoría, el destino de su bebé de ocho meses también entraría en una disputa legal por la tutoría, sumando otra capa de tragedia a este caso que ha conmocionado a la Ciudad de México.













