Tras la visita del representante Jamieson Greer, el Departamento de Comercio reduce la tasa del 50 % al 25 % para vehículos pesados; los ligeros se quedan fuera.
El panorama comercial entre México y Estados Unidos ha dado un respiro —aunque condicionado— para la industria pesada. Tras la reciente y tensa visita de Jamieson Greer, representante comercial de EU, el Gobierno estadounidense formalizó la reducción de los aranceles al acero y aluminio mexicano del 50 % al 25 %. Sin embargo, la letra chiquita es clara: este beneficio es exclusivo para la cadena de suministro de vehículos medianos y pesados, como camiones y autobuses.
La medida, publicada este 24 de abril en el Federal Register, deja fuera al sector de los autos ligeros, un golpe para quienes esperaban una exención generalizada. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, fue realista ante la situación, admitiendo que los aranceles “llegaron para quedarse” y que el mundo del libre comercio total es cosa del pasado.
¿Qué deben hacer las empresas para pagar menos?
No basta con exportar; para acceder a esta rebaja del 25 %, el Departamento de Comercio de EU ha impuesto requisitos que buscan “amarrar” la producción en la región:
- Relocalización (Nearshoring inverso): Las empresas mexicanas deben presentar planes de inversión y compromisos de producción dentro de territorio estadounidense.
- Esquema “Melted and Poured”: El acero y aluminio deben haber sido fundidos y vertidos dentro de la región de Norteamérica para cumplir con las reglas de origen.
- Reportes constantes: Se exigirán informes trimestrales para verificar que los insumos realmente terminen en la industria de camiones y autopartes pesadas de EU.

Realismo frente al T-MEC
La disposición tiene su origen en las políticas de seguridad nacional (Sección 232) impulsadas por la administración de Donald Trump desde octubre de 2025. Gigantes como General Motors, Ford y Stellantis verán un alivio en sus costos de camiones, pero la presión para mover plantas hacia el norte sigue siendo el eje central de la Casa Blanca.
Mientras México se prepara para la primera reunión bilateral de negociación del T-MEC el próximo 25 de mayo, el mensaje de Greer y Ebrard es el mismo: la soberanía comercial se defenderá con aranceles, y México tendrá que navegar en este nuevo sistema donde las exenciones son premios a cambio de mayor integración regional.












