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Adiós al libre comercio total: Ebrard acepta la realidad de los aranceles

El secretario de Economía descarta la eliminación de impuestos al acero y autos, apostando por una negociación de “daños mínimos”.

La nostalgia no tiene lugar en la nueva agenda comercial de México. Con una franqueza que marca un antes y un después en la narrativa oficial, Marcelo Ebrard confirmó que los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump al acero, el aluminio y los automóviles no se irán a ninguna parte.

Durante un encuentro con la prensa este miércoles, el secretario de Economía fue tajante: el paradigma del libre comercio absoluto ha muerto. Para Ebrard, insistir en el regreso a una era de “cero impuestos” es ignorar la realidad geopolítica actual.


Los puntos clave del nuevo tablero comercial:

  • Sin marcha atrás: Ebrard reconoció que es “muy difícil” que los aranceles desaparezcan. El objetivo ya no es eliminarlos, sino reducirlos al mínimo posible para no asfixiar el flujo comercial.
  • Reglas de origen: El funcionario subrayó que, en el nuevo esquema, las reglas de origen (qué tanto de un producto se fabrica realmente en la región) podrían ser incluso más determinantes que el impuesto mismo.
  • El ejemplo automotriz: Aunque el panorama suena sombrío, Ebrard destacó que ya se han logrado avances. En el sector automotor, por ejemplo, la mayoría de las empresas ya paga tasas considerablemente inferiores al 25 % original.

“No deberíamos ser nostálgicos de una época en la que no había aranceles… el sistema comercial que teníamos ya es muy difícil que regrese”, sentenció Ebrard.

México como el “plan B” de Washington

A pesar de la permanencia de estos gravámenes, México busca jugar su mejor carta en la revisión del T-MEC: la urgencia de Estados Unidos por romper su dependencia de Asia. En este escenario, Ebrard posiciona al país no como una víctima de los aranceles, sino como el aliado estratégico indispensable para fortalecer la industria norteamericana frente al bloque asiático.

Las negociaciones formales arrancarán la última semana de mayo, pero el mensaje desde Ciudad de México es claro: se acabó la idealización del pasado; es momento de gestionar la realidad.

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