El esposo de la joven ocultó el crimen por un día entero asegurando que quería que el pequeño de 8 meses se siguiera alimentando; la suegra sigue prófuga.
El feminicidio de la joven Caro Flores, ex Miss Teen, sigue arrojando detalles que superan cualquier ficción de terror. Mientras la indignación crece por el acto cometido presuntamente por su suegra, Erika Herrera, las recientes declaraciones de Alejandro, esposo de la víctima, han encendido las alarmas de expertos y de la sociedad entera.
Alejandro confesó ante las autoridades que esperó 24 horas para reportar el fallecimiento de su esposa. ¿Su justificación? Un argumento que ha dejado a muchos sin palabras: aseguró que, como su hijo de 8 meses recibía lactancia materna exclusiva, permitió que el bebé se siguiera alimentando del cuerpo inerte de su madre durante todo un día para que “no pasara hambre”.

Un “acto de amor” que expertos califican de negligencia criminal
Aunque Alejandro intenta pintar sus acciones como las de un “padre ejemplar” que buscaba el bienestar del niño, la comunidad médica ha sido tajante al respecto:
- Peligro biológico: Médicos especialistas señalan que exponer a un lactante a un cuerpo en proceso de descomposición es sumamente peligroso por la proliferación de bacterias y toxinas.
- Tiempo para la fuga: Estas 24 horas de silencio no solo afectaron al menor, sino que le dieron a la presunta asesina, Erika Herrera, la ventaja necesaria para escapar y desaparecer del radar de la justicia.
- Grabaciones perturbadoras: La madre de Carolina reveló que, en ese lapso, Alejandro se dedicó a grabar videos sobre la crianza del niño, siguiendo las “instrucciones” que la joven dejó en vida, antes de dar aviso a la policía.

La búsqueda continúa
Mientras el esposo se defiende diciendo que “hizo lo mejor para la familia”, la realidad es que Caro Flores fue privada de una justicia pronta y su bebé fue puesto en un riesgo innecesario.
Hoy, el clamor en redes sociales es doble: por un lado, se exige una investigación profunda sobre la omisión de Alejandro, y por el otro, se intensifica la búsqueda de Erika Herrera. La sociedad no olvida y pide que este crimen, marcado por la frialdad y el desconcierto, no quede en la impunidad.













