Sheinbaum defiende la soberanía y cuestiona la solidez de la acusación contra Rocha Moya
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rompió el silencio sobre la sacudida diplomática que representa la solicitud de extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Con un mensaje directo desde Palacio Nacional, la mandataria advirtió que, aunque su gobierno no protegerá a delincuentes, tampoco permitirá que México se doblegue ante acusaciones extranjeras que, hasta ahora, parecen sostenerse apenas en “una hoja de papel”.
Sheinbaum fue clara: la justicia no se imparte por “dichos”. Detalló que el Departamento de Justicia de EE. UU. envió la solicitud el pasado 28 de abril, pero criticó la falta de evidencias contundentes. Según la mandataria, para que México gire una orden de aprehensión contra un funcionario en activo, la FGR debe encontrar pruebas reales y no solo narrativas de supuestos sobornos sin respaldo.

Los puntos clave de la postura presidencial:
- Soberanía ante todo: Sheinbaum rechazó cualquier intento de injerencia y aseguró que la relación con EE. UU. es de cooperación, no de subordinación.
- El papel de la FGR: La Fiscalía analizará la viabilidad jurídica de las 10 solicitudes recibidas y realizará su propia investigación para verificar si las acusaciones tienen pies y cabeza.
- Fines políticos: La presidenta sentenció que, de no presentarse pruebas claras, es evidente que el objetivo de estas imputaciones es meramente político y busca desestabilizar.
- Hecho inédito: Recordó que nunca antes se había solicitado la extradición de un gobernador y un senador en funciones, lo que marca un punto de tensión máximo en la relación bilateral.
La postura de México es firme: el proceso seguirá su cauce institucional y legal. Si hay pruebas, se procederá; si no, el gobierno de Sheinbaum cerrará filas bajo el argumento de que el respeto a la ley mexicana y a sus instituciones es innegociable.














