La gobernadora interina respalda a Rocha Moya y promete continuidad en tiempos de tensión
En un acto cargado de simbolismo y bajo la sombra de una tormenta política internacional, Yeraldine Bonilla Valverde tomó protesta como gobernadora interina de Sinaloa. Su llegada al Poder Ejecutivo estatal ocurre tras la licencia temporal solicitada por Rubén Rocha Moya, quien decidió separarse del cargo para enfrentar las investigaciones y señalamientos provenientes de Estados Unidos.

Lejos de marcar una distancia, el primer mensaje de Bonilla fue de cierre de filas. A través de sus redes sociales, la mandataria interina expresó su total respeto y solidaridad hacia Rocha Moya, calificando su salida como una “decisión republicana” y valiente. Con este gesto, la nueva titular del Ejecutivo envía un mensaje de unidad institucional, alineado también con la postura de respaldo que ha mantenido la presidencia de la República.

Los pilares de su gestión interina:
- Continuidad de la 4T: Bonilla aseguró que los principios de no robar, no mentir y no traicionar seguirán siendo la brújula de su gobierno durante estos 30 días.
- Cercanía con el pueblo: Prometió gobernar “con el corazón por delante”, enfocándose en la justicia social y en mantener la estabilidad que el estado requiere en este momento crítico.
- Trayectoria y confianza: Con 33 votos a favor en el Congreso, su perfil fue elegido por su experiencia previa como Secretaria General de Gobierno, garantizando que conoce las entrañas de la administración actual.
El proceso de transición fue ágil: la Comisión de Puntos Constitucionales evaluó su perfil y el Pleno del Congreso la ratificó casi por unanimidad. Ahora, la misión de Yeraldine Bonilla es clara: ser el rostro de la calma en Sinaloa, asegurar que los servicios públicos y la seguridad no se detengan, y demostrar que las instituciones del estado son más fuertes que cualquier señalamiento externo.














