El Gobierno de EE. UU. endurece su postura mientras acusa a Bruselas de incumplir los acuerdos comerciales pactados
La guerra comercial entre Washington y Bruselas vuelve a encenderse. Este lunes, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, confirmó que el presidente Donald Trump hará efectiva la amenaza de imponer un arancel del 25 % a todos los automóviles y camiones fabricados en la Unión Europea. La medida llega como un golpe de autoridad en medio de un diálogo que, para la Casa Blanca, ha sido demasiado lento y poco fructífero.
Según Greer, este arancel es la respuesta a la falta de avances por parte del bloque europeo en los compromisos adquiridos, que incluían reducir a cero sus aranceles industriales y abrir su mercado a productos agrícolas estadounidenses. “El presidente decidió que, si los europeos no están implementando el acuerdo ahora, nosotros tampoco tenemos la obligación de hacerlo en su totalidad”, sentenció el funcionario, quien mañana se reunirá en París con su homólogo europeo para intentar, en un último esfuerzo, destrabar la situación.

Los puntos clave del conflicto:
- Promesas rotas: EE. UU. sostiene que la UE no ha cumplido con la simplificación de regulaciones para empresas estadounidenses ni con el acceso libre de derechos a ciertos productos.
- Freno legislativo: Washington culpa a la lentitud del Parlamento Europeo y a enmiendas recientes que restringirían las exportaciones de EE. UU., rompiendo el espíritu del pacto inicial.
- Factor Groenlandia: Las tensiones se agravaron a principios de año cuando el acuerdo se paralizó tras el renovado interés de Trump por adquirir Groenlandia, lo que enfrió la relación diplomática.
- Respuesta de la UE: La Comisión Europea ha negado los incumplimientos y ya advierte que tiene “todas las opciones sobre la mesa” para responder con represalias proporcionales si los aranceles entran en vigor.

Aunque el Tribunal Supremo de EE. UU. invalidó gravámenes similares en el pasado, la administración Trump parece decidida a encontrar una nueva vía legal para aplicar esta medida en los próximos días. Mientras tanto, el sector automotriz —pieza clave de la economía alemana y europea— se prepara para un impacto que podría reconfigurar el mercado global de vehículos.













