El denso matorral de cedro salado y las ráfagas de viento impiden la contención del fuego en Arizona
El suroeste de Buckeye enfrenta una batalla crítica contra la naturaleza. Este 4 de mayo, el Departamento de Silvicultura de Arizona confirmó que el Incendio Hazen ha consumido ya cerca de 980 acres, moviéndose peligrosamente hacia el norte y noroeste. Lo que hace a este incendio particularmente difícil es el combustible: el cedro salado, una vegetación tan densa y enredada que se ha vuelto una trampa casi impenetrable para los bomberos y la maquinaria pesada.
El escenario es dantesco; el fuego arde con una intensidad feroz, saltando por las copas de los árboles y generando un humo negro y denso que nubla la visibilidad. Las brasas, impulsadas por ráfagas de viento de hasta 30 millas por hora, vuelan por el aire creando nuevos focos de incendio, lo que mantiene a los equipos de emergencia en un estado de alerta constante.
Estado actual del combate:
- Refuerzos en camino: Se han solicitado brigadas adicionales, tractores y equipos de ataque con motores para intentar construir nuevas líneas de defensa este lunes.
- Éxito parcial: La quema controlada realizada el domingo en la Ruta Estatal 85 funcionó, logrando mantener el fuego contenido en el lado oeste de la carretera.
- Espacio aéreo restringido: Existe una prohibición estricta para el uso de drones y naves privadas. Las autoridades advierten que un solo dron civil obligaría a dejar en tierra los aviones cisterna, lo que sería catastrófico para los esfuerzos de extinción.
Aunque las carreteras permanecen abiertas y no se han emitido órdenes de evacuación obligatoria, el miedo es palpable. Algunos residentes han decidido abandonar sus hogares por precaución, mientras ven cómo el horizonte se tiñe de naranja. El llamado de las autoridades es claro: manténgase informados y dejen que los profesionales trabajen sin interferencias de drones para evitar que este “monstruo” siga creciendo.













