La presidenta defiende la soberanía de México y destaca que Estados Unidos ha comenzado a replicar el modelo mexicano de prevención de adicciones
La tensión en la frontera no solo es geográfica, sino también política. Tras el reciente endurecimiento del discurso de Donald Trump, quien amagó con una intervención directa en suelo mexicano si los cárteles no son frenados, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió este jueves con una postura firme pero serena: México no está de brazos cruzados y los resultados son tangibles.
Durante su conferencia matutina, la mandataria dejó claro que, aunque la cooperación con Washington continúa, esta se rige bajo cuatro pilares innegociables, siendo el principal la no subordinación. Sheinbaum atajó las críticas de la Casa Blanca enlistando los golpes que su administración ha dado a la estructura del crimen organizado, subrayando que la soberanía nacional no es moneda de cambio.

Los avances que México puso sobre la mesa:
- Golpe al narcotráfico: Se reportó la inhabilitación de 2,500 laboratorios de drogas y una reducción significativa en el flujo de fentanilo hacia el norte.
- Seguridad interna: La presidenta destacó una disminución de casi el 50% en homicidios dolosos y la integración de carpetas de investigación sólidas contra líderes criminales.
- El “modelo mexicano” en EE. UU.: Sheinbaum reveló que, en un giro inédito, el gobierno de Trump ha comenzado a adoptar protocolos de prevención similares a los de México, reconociendo por fin que el consumo de drogas es un problema de salud pública que afecta al 16% de su población.

Un detalle que llamó la atención fue la anécdota que compartió la mandataria sobre sus diálogos con Trump. Según relató, el presidente estadounidense le cuestionó por qué México no enfrenta la misma crisis de adicciones que ellos; la respuesta de Sheinbaum fue contundente: valores familiares y campañas de prevención eficaces.
“Nosotros vamos a seguir cooperando por humanismo… pero tiene que haber una parte de reconocimiento de Estados Unidos”, sentenció la jefa del Ejecutivo. Con estas declaraciones, México busca bajar la temperatura al fuego electoral de Trump, recordando que el respeto mutuo ha dado mejores resultados que las amenazas de fuerza.












