La presidenta afirmó que la idea de aplicar impuestos a herencias y recursos de Afore es una opinión personal de la ministra y no forma parte de la agenda del Gobierno federal.
La presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció en contra de la propuesta de la ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Lenia Batres, para aplicar impuestos a las herencias y al dinero que reciben familiares de trabajadores fallecidos por concepto de Afore.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum señaló que, aunque en algunos países existen impuestos sobre herencias, su administración no contempla impulsar una medida similar en México ni abrir un debate legislativo sobre el tema.
“No creemos en que se graven las herencias. Se gravan en casi todos los países del mundo, no es algo extraño, pero no es un planteamiento que nosotros haríamos”, expresó la mandataria.
La presidenta también aclaró que la postura de Lenia Batres corresponde a una opinión personal y reconoció que la ministra tiene derecho a expresar sus puntos de vista, aunque no representan una propuesta del Gobierno federal.
La polémica surgió después de que Batres planteó que las herencias y legados deberían pagar impuestos, al considerar que quienes reciben esos recursos obtienen un beneficio que no proviene directamente de su esfuerzo laboral.
La ministra argumentó que este tipo de medidas podrían ayudar a reducir la desigualdad económica, al señalar que una parte importante de la riqueza mundial se concentra en un pequeño sector de la población.
Batres explicó que la Suprema Corte no tiene facultades para crear nuevos impuestos y que cualquier modificación en esta materia tendría que ser discutida y aprobada por el Congreso de la Unión.
Actualmente, la legislación mexicana contempla que las herencias y legados están exentos del pago del Impuesto Sobre la Renta, siempre y cuando se cumplan con las obligaciones fiscales correspondientes.
La ministra recordó que México tuvo un impuesto sobre herencias durante el siglo pasado, pero dicha legislación fue eliminada en 1961. También señaló que varios países miembros de la OCDE cuentan con esquemas similares para gravar la transferencia de riqueza.













