El descenso en los precios de productos como el tomate y el huevo ayudó a moderar la inflación, mientras Banxico mantiene cautela sobre los próximos movimientos en la tasa de interés.
La inflación en México registró una importante desaceleración durante junio al ubicarse en 3.37 por ciento anual, su nivel más bajo en cinco años, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). El resultado fue mejor al esperado por especialistas y representó una baja respecto al 3.94 por ciento reportado en mayo.

El comportamiento de los precios también se reflejó en la inflación subyacente, que excluye productos con mayor volatilidad como alimentos y combustibles. Este indicador descendió a 4.03 por ciento anual, acercándose gradualmente al objetivo del Banco de México, que busca mantener la inflación alrededor del 3 por ciento.
Entre los productos que registraron mayores aumentos de precio durante junio destacaron la vivienda, las papas y otros tubérculos, además del aguacate. En contraste, el tomate, el huevo y los chiles serrano y poblano presentaron bajas que contribuyeron a reducir la presión sobre la inflación general.
Especialistas consideran que este resultado fortalece la expectativa de un entorno con menor presión inflacionaria. Sin embargo, señalan que aún será necesario observar el comportamiento de los precios durante los próximos meses para confirmar si esta tendencia puede mantenerse de manera sostenida.
Tras estos datos, el Banco de México mantiene sin cambios su tasa de interés de referencia en 6.50 por ciento. La gobernadora Victoria Rodríguez Ceja reiteró que no existe una fecha definida para modificar la política monetaria y que las decisiones dependerán de la evolución de la inflación.
Analistas estiman que, si la desaceleración continúa durante julio y agosto, Banxico podría tener espacio para considerar un recorte en la tasa de interés hacia septiembre. No obstante, persisten riesgos como la incertidumbre comercial, los conflictos internacionales, el cambio climático y la volatilidad del tipo de cambio, factores que aún podrían afectar el comportamiento de los precios.













