Los envíos al mercado estadounidense alcanzaron 298.2 mil millones de dólares y reforzaron el liderazgo de México como principal proveedor de bienes para su principal socio comercial.
Las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos alcanzaron un nivel histórico durante la primera mitad de 2026. Entre enero y junio, los envíos sumaron 298.2 mil millones de dólares, lo que representó un crecimiento anual del 13 por ciento y permitió que México conservara su posición como el mayor proveedor del mercado estadounidense.

Las cifras de la Oficina del Censo de Estados Unidos muestran que los productos mexicanos representaron el 17.1 por ciento de todas las importaciones realizadas por ese país en el periodo. Canadá ocupó el segundo lugar entre los principales proveedores, mientras que Taiwán y China completaron los primeros cuatro sitios del comercio con la economía estadounidense.
El intercambio comercial entre México y Estados Unidos también registró resultados positivos. Durante el primer semestre del año, el comercio bilateral alcanzó 493.7 mil millones de dólares, una cifra superior a la registrada entre Estados Unidos y Canadá, así como a la relación comercial que mantiene con China.
Especialistas consideran que este resultado demuestra la fortaleza de la integración económica de América del Norte. A pesar de la incertidumbre generada por la revisión del T-MEC, las cadenas de suministro entre ambos países han mantenido un ritmo estable, especialmente en sectores como la manufactura, electrónica, maquinaria y dispositivos médicos.
Sin embargo, algunos analistas señalaron que una parte importante del crecimiento de las exportaciones proviene del sector de equipo de cómputo. Aunque ese segmento ha ganado relevancia en las ventas hacia Estados Unidos, su impacto en la generación de empleos y en la inversión nacional todavía es menor que el de la industria automotriz.
Los expertos coinciden en que el reto será mantener este crecimiento en los próximos meses. Para lograrlo, consideran importante fortalecer la inversión, ampliar la participación de proveedores nacionales y aprovechar las oportunidades que surjan durante el proceso de revisión del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá.













