El espacio se encuentra detrás de la imagen y cuenta con medidas especiales para proteger la tilma de San Juan Diego, uno de los objetos religiosos más importantes de México.
Detrás del cristal donde millones de personas observan a la Virgen de Guadalupe existe un espacio que pocos visitantes conocen. Se trata del Camarín, una zona ubicada detrás de la imagen y diseñada para proteger la tilma que, de acuerdo con la tradición católica, conserva la imagen de la Virgen.

El acceso a este lugar no forma parte del recorrido habitual de la Basílica. Solo pueden ingresar personas autorizadas, principalmente sacerdotes, especialistas y personal encargado de trabajos de conservación. La razón principal es evitar que la imagen sea expuesta a condiciones que puedan afectar su conservación.
El sacerdote José de Jesús Aguilar ha mostrado parte del acceso y explicó que detrás de la imagen existe una estructura de seguridad. Para llegar se pasa por áreas internas de la Basílica, hasta llegar a la bóveda donde se encuentra el sistema que protege directamente la imagen.
El Camarín es una habitación de dimensiones reducidas, con paredes de mármol blanco y un fondo amarillo, según el recuerdo del sacerdote, quien ingresó en 1998 para realizar trabajos relacionados con la primera imagen digital de la tilma de San Juan Diego.
El sistema fue diseñado para que la imagen pueda moverse sin necesidad de tocarla directamente. La estructura permite colocarla en una posición vertical y trasladarla hacia el interior del Camarín, donde queda protegida y puede ser revisada bajo condiciones controladas.
Uno de los detalles más llamativos es que el espacio fue construido para mantener condiciones ambientales estables sin depender de un sistema de aire acondicionado. La temperatura suele mantenerse alrededor de los 19 grados durante el invierno y puede llegar cerca de los 22 grados en época de calor.
El acceso está estrictamente controlado y requiere autorización de las autoridades de la Basílica. Las visitas al interior son limitadas y se realizan principalmente por motivos de conservación, mantenimiento o durante ocasiones religiosas especiales.
Entre quienes han podido entrar se encuentran los papas Juan Pablo II y Francisco, quienes visitaron el espacio durante sus recorridos por la Basílica de Guadalupe. En ambos casos, el Camarín fue utilizado como un lugar para permanecer unos momentos frente a la imagen.
Además del Camarín, las zonas internas de la Basílica incluyen la sacristía, capillas y otros espacios que normalmente no están abiertos al público. Desde algunas áreas incluso es posible observar el altar principal y tener una perspectiva diferente del templo.
Así, detrás de la imagen que millones de peregrinos contemplan cada año existe un espacio pensado principalmente para su cuidado. El Camarín permanece fuera de la vista del público y representa una de las áreas más reservadas de la Basílica de Guadalupe.












