El senador sinaloense dejó la bancada de Morena, pero mantiene su escaño en el Senado mientras enfrenta cuestionamientos por presuntos vínculos con el crimen organizado.
El senador Enrique Inzunza formalizó su separación de la bancada de Morena luego de los señalamientos realizados desde Estados Unidos sobre sus presuntos vínculos con el crimen organizado en Sinaloa. La decisión ocurre en medio de una fuerte presión política y cuestionamientos dentro del propio Senado de la República.
Aunque dejó de pertenecer al grupo parlamentario de Morena, Inzunza mantiene su escaño como senador. Por ahora, no se ha informado que vaya a dejar la Cámara Alta, aunque también se prevé que pueda ser removido de la presidencia de la Comisión de Estudios Legislativos.
El caso provocó un fuerte intercambio en el Senado. La senadora del PRI, Paloma Sánchez, cuestionó públicamente la permanencia de Inzunza y colocó frente a su escaño carpetas con los nombres de personas víctimas de la violencia registrada en Sinaloa.
Desde tribuna, Sánchez lanzó fuertes acusaciones contra el senador y aseguró que su presencia representa una mancha para el Senado. También cuestionó que pueda continuar en el cargo mientras cuenta con la protección del fuero constitucional.
Inzunza también fue cuestionado por su pasado político en Sinaloa. Antes de llegar al Senado, ocupó la Secretaría de Gobierno del estado, posición desde la cual, según los señalamientos que han surgido, habría tenido presuntos vínculos con integrantes del crimen organizado.
El senador ha rechazado los señalamientos y, pese a su salida de la bancada morenista, su permanencia en el Senado continúa. El caso mantiene abierta la discusión sobre si deberá conservar su cargo y qué consecuencias políticas tendrá esta separación.
Por ahora, la frase que marcó el momento político fue clara: “Si se va, si se va”, mientras el futuro de Enrique Inzunza dentro del Senado queda bajo la lupa.













